Marketing

El marketing no muere, evoluciona

La muerte del marketing: un hilo demasiado largo del que las Parcas se han olvidado

Muchas son las tendencias que pronostican la muerte del marketing y la publicidad. Pero la única que debería prevalecer sobre el ruido fatalista es la de acabar con estas predicciones.

parcasTrabajar en marketing y publicidad en los tiempos que corren no es una tarea sencilla. La muerte acecha en cada esquina. Al mas puro estilo de las películas de Destino Final cada nueva tendencia o tecnología puede ponerlo todo patas arriba y hacer que empecemos de cero. En el mejor de los casos.

Basta con echar un vistazo a los medios de comunicación o a los pronósticos de los gurús. No le costará encontrar algún titular fatalista en el que se pronostique la muerte de algo. ¿Cuántas veces ha oído aquello de que la publicidad tal y como la conocemos está condenada a muerte? Y lo curioso es que ahí sigue.

Con más tecnología, en nuevas plataformas y dirigida a consumidores volátiles. Pero ahí sigue. El problema reside, tal y como explica Mark Ritson, en que no podemos estar constantemente hablando sobre la muerte de la publicidad.

El sector vive con temor bajo un aura de fatalismo que en nada le beneficia. En vez de avanzar y tomar decisiones parece que lo más cómodo es asentarse en la lenta agonía. Esa es una de las tendencias que parece haber llegado para quedarse.

Bien es cierto que las inversiones en publicidad digital superan el 50% en cada vez un mayor número de países. Pero seguimos viendo anuncios en televisión, prensa escrita y radio. No es lo mismo hablar de la muerte de la publicidad que hacerlo de que han surgido formatos que cada vez gozan de una mayor atención y presupuesto.

“Mi punto de vista sobre el marketing es que se deberían reducir las previsiones sobre su muerte. Nos hemos convertido en una profesión adicta a aplicar la muerte de forma inminente a casi todo lo que vemos, sentimos y percibimos como que lleva existiendo demasiado tiempo”, señala Ritson en Marketing Week.

Por ejemplo, la realidad virtual, está en boga. Cada vez son más las marcas que apuestan por esta tecnología. Y, como era de esperar, son muchas las voces que califican a esta como el futuro matando a todos sus predecesores.

Pero no va a ser. Evolucionarán adaptándose a lo nuevo que va viniendo. La radio iba a acabar con la televisión. Internet iba a acabar con la televisión. Y aquí siguen.

La muerte rara vez llega en términos de marketing. Se trata de evolución. Lo que si debería morir son las predicciones sobre la muerte.

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