Marketing

NEUROMARKETING CON FINES HUMANITARIOS

Aunque las modernas técnicas de marketing apelen al uso de la emoción para enganchar al consumidor, lo cierto es que el mejor mecanismo publicitario no es otro que un puro y duro conductismo. De esto se dio cuenta la antropóloga Val Curtis, tal y como publica The New York Times, quien decidió usar las técnicas de manipulación publicitaria para mejorar los hábitos sanitarios en los países subdesarrollados.

Existen estudios que prueban que el 45% de las acciones que la gente realiza diariamente son habituales, por lo tanto el consumo en la mayoría de sus manifestaciones, también lo es. Además, unos investigadores han determinado que los impulsos pueden clasificarse en cuatro, en relación a cuatro variables: un sitio, un momento del día concreto, una serie de acciones y la compañía de determinadas personas.

Curtis amparándose en estos estudios entre otros, propuso una iniciativa sencilla a diferentes anunciantes: aumentar el lavado de manos con jabón en Ghana mediante estas técnicas neuromarketinianas. La falta de higiene es una de las principales causas de mortalidad en este país. Con la implantación de este comportamiento automático se salvarían muchas vidas. Así que, ni corta ni perezosa, la antropóloga pidió a las grandes multinacionales de consumo, Unilever, Procter & Gamble y Colgate –Palmolive que se sumaran a su proyecto Alianza Global Pública-Privada para el Lavado de Manos con Jabón.

Lo primero fue realizar un estudio de las costumbres de los ghaneses en torno al uso del jabón. Los resultados fueron curiosos, ya que la mayoría de la población tenía una pastilla de jabón en su casa y este producto es un bien común y asequible en el mercado del país; sin embargo sólo un 4% de los adultos se lavaban las manos después de ir al baño.

Anteriores campañas sanitarias habían intentado modificar la conducta sin éxito. Y las encuestas dieron la clave: los ghaneses asociaban la necesidad de lavarse las manos al asco o la suciedad. Aunque suene paradójico, usar el váter no se relaciona con suciedad, sino que es sinónimo de limpieza en el país, ya que para muchos ha sustituido a la letrina.

Por ello, Curtis se vio obligada a crear una campaña publicitaria que relacionase los dos términos: inodoro- suciedad. El objetivo de ésta era duplicar el uso del jabón tras “hacer sus necesidades”. Al año siguiente volvieron a encuestar a la población para ver si se habían cumplido. La verdad, es que los resultados fueron muy favorables: el lavado de manos aumentó un 13% tras ir al baño y un 41% antes de comer.

En vista de los resultados favorables obtenidos, este tipo de campañas pretenden extrapolarse al resto de los países en vías de desarrollo.

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