Marketing

Cuando el marketing es adalid de arcaicos estereotipos de género

El rosa es de niñas y el azul de niños: así perpetúa el marketing los estereotipos de género

Según un reciente estudio llevado a cabo en Reino Unido por Fawcett Society, los estereotipos de género hallan a menudo su mejor compinche en el marketing de productos para niños.

marketingQue las marcas se empeñen en vender el rosa como un color para niñas y endosen, por el contrario, al azul un cariz masculino no hace reforzar mensajes (antediluvianos) de lo que los más pequeños de la casa pueden lograr en sus propias vidas. Así lo cree la mayor parte de los padres, según un reciente estudio llevado a cabo en Reino Unido por Fawcett Society.

Los expertos en educación consultados en su informe por Fawcett Society creen que el marketing emanado de la industria juguetera da fuelle a mensajes (totalmente equivocados) sobre lo que es supuestamente “apropiado” para cada género. Y tales mensajes acaban teniendo repercusión en el devenir profesional de los niños y en sus elecciones de naturaleza laboral.

Fawcett Society emplaza en este sentido a los retailers y los fabricantes con el foco puesto en los productos infantiles a "dejar de lado estereotipos perezosos y usar su poder con responsabilidad".

6 de cada 10 padres coinciden en señalar que la forma en que se promocionan los productos para niños refuerzan los estereotipos de género.

“Los mensajes que hacemos llegar a los niños en casa, en el colegio y en la sociedad en su conjunto tienen una enorme influencia en las elecciones de los niños, en sus habilidades y en sus intereses, y en su propio futuro”, asegura Becky Francis, copresidenta de la comisión alumbrada por Fawcett Society para arrojar luz sobre el impacto de los clichés de género en los niños.

El marketing se empeña en seguir siendo compinche de los estereotipos de género

"Necesitamos ampliar las opciones a disposición de nuestros niños en lugar de reducirlas", advierte Francis, que es a su vez directora del Instituto de Educación del University College de Londres.

Buena parte de los consultados considera que los estereotipos de género clavan también sus garras en los niños y no sólo en las niñas. De hecho, 6 de cada 10 personas consultadas creen que es socialmente más aceptable que una niña haga alarde de “masculinos” que el hecho de un niño sea “femenino”.

Y casi el 70% de los hombres jóvenes considera que los clichés tienen un efecto absolutamente pernicioso en la percepción sobre lo que significa ser una mujer o un hombre.

Las conclusiones del informe de Fawcett Society salen a la luz en un momento en el que el debate sobre las “masculinidad tóxica” está de candente actualidad a raíz del movimiento #MeToo.

Sam Smethers, directora ejecutiva de Fawcett Society, hace hincapié en que los estereotipos de género son la raíz de persistentes desigualdades, hacen pupa a la autoestima de los niños y condicionan asimismo sus expectativas.

“La evidencia científica demuestra que no hay cerebro masculino ni cerebro femenino, pero los retailers insisten en crear y perpetuar diferencias de género con el último objetivo de vender sus productos”, enfatiza Smethers.

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