líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

El targeting psicológico o cómo clavar (sí o sí) el aguijón publicitario al consumidor

Los datos se han convertido en los tiempos digitales que corren en una de las herramientas favoritas de los marketeros, que no conciben ya el ejercicio de su profesión sin los datos a su vera. «Hijo» de la pareja formada por marketing y datos es el denominado targeting psicológico. Pero, en este tipo de segmentación (elevada hasta la máxima potencia), ¿dónde está la frontera entre marketing y manipulación?

En torno a esta pregunta giró precisamente la ponencia que Martina Scherer, head of targetiong & data products de United Internet Media, pronunció ayer en el marco del congreso Werbeplanung.at Summit 2017.

Según Scherer, para pertrecharse de buena estrategia de segmentación las empresas deben manejar datos procedentes de diferentes fuentes: el marketing directo, la publicidad televisiva y también las empresas de investigación de mercados como GfK.

United Internet Media, la empresa para la que trabaja Scherer, realiza, por ejemplo, muchísimas encuestas que son utilizadas después como fuente de datos (siempre, eso sí, con el consentimiento del consumidor).

De enorme valor para el targeting es también, por supuesto, el comportamiento del usuario en la red de redes. “Quien hace clic varias veces en anuncios de coches muestra claramente una afinidad con el sector automovilístico”, señaló Scherer.

Una vez recopilados datos procedentes de diferentes fuentes, llega el momento de combinarlos y comparar las características de determinados grupos de público objetivo con las características similares de otros usuarios, explicó la ejecutiva de United Internet Media.

¿El objetivo? Hacer llegar al consumidor publicidad que conecte realmente con sus deseos y necesidades.

En el targeting psicológico son esenciales, por otra parte, los perfiles psicológicos, unos perfiles psicológicos que empresas como Cambridge Analytica trazan con excepcional precisión con la ayuda de los perfiles en Facebook. “Con más de 150 ‘likes’ en su haber, Facebook sabe más de sus usuarios que sus propias parejas”, subrayó Scherer.

Los datos son un bien valiosísimo para las marcas y para recopilarlos (sin vulnerar la ley) éstas deben tomarse la molestia de hacerse la siguiente pregunta: “¿Qué puedo ofrecer al usuario para que me ceda voluntariamente sus datos?”. Se trata de hacer todo lo posible para recuperar la confianza perdida del usuario, que se muestra cada vez más receloso (con razón) a la hora de compartir su información personal con las marcas, concluyó Scherer.

 

Las "Caritas", protagonistas de la nueva campaña de VodafoneAnteriorSigueinteAmancio Ortega, el más rico de Europa por excelencia

Noticias recomendadas