Hace aproximadamente un año McDonald’s se descolgaba en Reino Unido con un anuncio que hacía picadillo la pretenciosa y ridícula cultura cafetera de la que hacen gala algunos hípsters.
Aquel spot se reía a mandíbula batiente de las cafeterías «modernas», donde el café se sirve en minúsculas tazas, los precios parecen de otra galaxia (por estratosféricos), las contraseñas de Wi-Fi son extrañísimas y los nombres de los “brebajes” allí preparados son absolutamente disparatados e incomprensibles.
Tras el éxito de aquel anuncio, rebosante de clichés hípsters, McDonald’s ha decidido volver a fijar su burlona mirada en los “modernos”, los mismos que se aproximan a las tazas de café como si fueran expertos sumilleres y utilizan profusamente los “palabros”.
En su nuevo spot McDonald’s hinca el diente a una de las tendencias cafeteras de más rabiosa actualidad del momento: el “flat white” (un híbrido de cappuccino y espresso cubierto con una fina capa de espuma).
Gracias a McDonald’s, que pone el acento en su anuncio en el amplio portfolio de productos de su filial McCafé y también en la amabilidad (sin estridencias) de sus empleados, el enigmático “flat white” cobra por fin sentido, también para aquellos completamente ajenos a la cultura “hipstérica”.
Detrás del nuevo anuncio de McDonald’s, que pretende democratizar la cultura cafetera (de la que se han adueñado los hípsters) y llevarla a las masas, están la agencia Leo Burnett Londres y la productora Knucklehead.




