Económicamente es de 6 a 7 veces más caro conseguir un nuevo cliente que mantener uno que ya tenemos. Y con tan sólo incrementar la inversión en retención de clientes un 5% podrían lograrse incrementos en los beneficios del 5 al 95%.
Un cliente satisfecho estará inclinado a repetir la compra, a recomendar la marca, a pagar por un servicio premium o incluso a dedicar parte de su tiempo a mejorar el producto. Por lo tanto, la inversión en crear experiencias de marca coherentes o interactuar con los clientes tiene un coste inferior al tiempo y dinero dedicado a explicar los productos y beneficios a un cliente nuevo, además del coste añadido de publicidad.