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¿Consigue "camuflarse" lo suficiente la publicidad nativa?

La publicidad nativa es un concepto muy de moda entre los “marketeros” que buscan acercarse a unos consumidores cada vez más saturados de publicidad.

El problema de la publicidad es que en ocasiones consigue difuminar por completo la barrera entre información y publicidad, chocando contra la legislación que exige transparencia en el medio publicitario.

Un ejemplo es el caso de la publicación norteamericana The Atlantic, que publicó un artículo clasificado como publicidad sobre la iglesia de la Cienciología. El problema que levantó críticas y ampollas entre muchos lectores es que no quedó claramente delimitado que se trataba de un texto publicitario, además de criticar a la publicación por trabajar con la polémica iglesia y ofrecer a los anunciantes publicidad nativa , lo cual obligó a la publicación a disculparse admitiendo “que había metido la pata”.

Para los anunciantes, conseguir introducir un contenido publicitario como si fuese información es un auténtico logro, ya que se introduce en el universo de las personas de manera menos agresiva, más efectiva y generando mayor confianza. El gran reto de la publicidad nativa es conseguir que no parezca publicidad.

Muchas son las publicaciones que trabajan con anunciantes ofreciendo publicidad nativa, como por ejemplo BuzzFeed, que trabaja con más de setecientos anunciantes o Forbes que admite conseguir un 20% de sus ingresos gracias a la plataforma BrandVoice que permite a los “marketeros” publicar sus contenidos con muy poca intervención editorial.

La publicidad nativa es el futuro, pero hay que aprender a integrarla de manera que su contenido sea relevante y no choque con los límites entre publicidad y contenido.

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