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¿Vende realmente el sexo en la publicidad?

¿Vende realmente el sexo en la publicidad?El sexo aplicado a la publicidad consiste en la utilización de imágenes provocativas o eróticas que están diseñadas específicamente para despertar el interés del cliente por un determinado producto o servicio.

Normalmente, el sexo está conectado con las mujeres y los hombres atractivos físicamente, que son utilizados como “señuelo” por los anunciantes para captar la atención del espectador, oyente o lector. En muchos casos, el vínculo que se establece entre sexualidad y anunciante es muy sutil o simplemente inexistente.

La sexualidad es uno de los instintos primarios del ser humano. La disposición de las personas a responder a mensajes de tipo sexual es fisiológicamente tan fuerte que la publicidad ha estado ligada al sexo casi desde siempre.

En 1885, por ejemplo, el fabricante de jabones faciales W. Duke and Sons comenzó a incluir tarjetas con imágenes eróticas de las actrices de la época en los envases de sus productos. Aunque la vinculación del jabón con el sexo era en este caso bastante remota, la estrategia funcionó. Y sigue funcionando también en la actualidad. La publicidad de alcohol, moda, perfumes y coches está hoy estrechamente hermanada con el sexo, explica Paul Suggett en About.com.

Que el sexo vende está fuera de toda duda. Es un hecho. Revistas masculinas como Maxim o FHM lo demuestran cada mes en sus portadas. La imagen de una mujer semidesnuda es un imán irresistible para los hombres. Y la razón para ello es simplemente genética.

Sin embargo, el maridaje del sexo con la publicidad traspasa en ocasiones límites que el consumidor no está dispuesto a aceptar. Las personas son humanas y no pueden evitar responder a sus instintos, pero también son lo suficientemente inteligentes para saber cuando están siendo manipuladas.

Interpelado por una imagen de carácter sexual, el consumidor puede comprar un producto una o dos veces, pero si el producto en cuestión no es lo suficientemente bueno, el cliente no permanecerá mucho tiempo al lado de la marca. No sólo eso, sino que se sentirá defraudado y estafado por la marca. Y cuando eso sucede, rara vez hay vuelta atrás en la relación en la marca y cliente, apunta Suggett.

Usado con tino y sentido de la oportunidad, el sexo puede ser el mejor amigo de los anunciantes. Marcas como Axe y Victoria’s Secret son dos ejemplos palpables de la excelente relación de la publicidad y el sexo. Pero si se abusa de él de manera gratuita, el sexo puede convertirse también en el peor enemigo de las marcas. Utilizar, por ejemplo, la imagen de una mujer desnuda para vender una cortadora de césped llamará probablemente la atención de algunos consumidores, pero ahuyentará también a otros muchos.

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