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Cómo hacer publicidad divertida y no morir en el intento

10 claves para hacer publicidad divertida sin caer en el más penoso de los ridículos

Para hacer publicidad divertida y provocar la risa (no la pena) del espectador las marcas deberían hacer suyos estos consejos.

publicidad divertidaEl humor es un ingrediente, que bien utilizado, añade siempre un extra de sabrosura a la publicidad. Aquellas marcas que se las ingenian para arrancar una sonrisa al consumidor terminan también llevándoselo al huerto en último término.

Las bromas son armas de atracción masiva en la publicidad. Sin embargo, las bromas, esas que tan bien le sientan a los anuncios (y los convierten a veces en auténticas joyas), no son lamentablemente de “parto” fácil.

Muchos anuncios pretendidamente graciosos son en realidad de mal gusto y hasta ofensivos. Y algunas campañas concebidas inicialmente como el colmo de la hilaridad no dan risa (pero sí mucha pena).

A la hora de aproximarse al poderoso dúo conformado por publicidad y humor las marcas deberían hacer suyas las siguientes claves, las que enumera a continuación Alex Grossman en un artículo para Muse:

1. No hay nada más divertido que la verdad. Y esa verdad (la de naturaleza divertida) emerge cuando una marca se retuerce, hasta el infinito y más allá si hace falta, para toparse de bruces con un dato, quizás absurdo pero 100% auténtico, que lleva agazapada en sus entrañas la carcajada.

2. La confianza lo es todo. Si su médico le dice que tiene un brazo roto y no le cree, debería buscar otro doctor. Y su agencia de publicidad el jura y le perjura que la idea que tiene entre manos es divertida, pero no confía en ella, haría bien en cambiar de agencia.

3. La gente divertida que se desenvuelve en hábitats divertidos no tiene en realidad nada divertida. Para constatar la veracidad de esta afirmación (100% cierta) no hay más que contemplar alguna película de Adam Sandler.

4. Una broma que empieza y comete la torpeza de quedarse inconclusa está abocada inevitablemente al fracaso.

5. Su esposa (ni tampoco su madre ni su más fiel amigo) son árbitros de su sentido del humor. Que ellos le rían sus gracias no quiere decir que tales gracias sean realmente merecedoras de tal nombre.

6. El humor (el que se precia de ser grande al menos) siempre contiene una pizca de verdad. Por eso, cuando a nuestros oídos llega una broma realmente divertida, no podemos evitar asentir (y pensar en la asombrosa verdad que hay parapetada tras ella). Sin honestidad, sin un poco de verdad, los chistes acaban pareciendo baratos (aunque no lo sean en realidad).

7. Confíe en lo que le dice su instinto. El humor no es una filosofía, pero la filosofía puede ser arrebatadoramente cómica.

8. A la gente le encanta que las marcas se rían de sí mismas. Está bien que las marcas se muestren vulnerables de vez en cuando.

9. Puede que las cifras y las estadísticas hagan maravillas en el mundo de las finanzas, pero cuídese mucho de utilizarlas si aspira a alumbrar una buena broma.

10. Tenga en cuenta que la labor del director de un spot no hacer divertido el guion que utiliza como base para la filmación. Su trabajo es hacer ese guion más divertido (porque se presupone que ya lo es).

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