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10 "hechos alternativos" sobre la publicidad (que Trump podría perfectamente contarle)

La verdad está definitivamente "demodé" en los tiempos populistas que corren. Así lo han dejado claro Donald Trump y sus prosélitos durante los últimos días, en los que los "hechos alternativos" (la nueva manera de denominar lo que no dejan de ser mentiras puras y duras) han copado titulares en todos los rincones del planeta.

"Hechos alternativos" no hay, de todos modos, única y exclusivamente en el universo de la política. Las mentiras (disfrazadas de verdades) pululan también de lo lindo en el universo del marketing, la publicidad y los medios. Así lo cree al menos Thomas Koch, que en un artículo para W&V desgrana los “hechos alternativos” más extendidos en este sector:

1. El segmento demográfico de las personas de entre 14 y 49 años es el más relevante en términos marketeros
Este “hecho alternativo” es un mal chiste, a juicio de Koch. ¿Por qué? Porque en el mundo occidental, cada vez más envejecido, los consumidores de entre 14 y 49 años son una especie en peligro de extinción, tanto que Greenpeace y WWF deberían mediar en el asunto y lanzar campañas para librarles (o al menos intentarlo) de las garras de la muerte.

2. El grupo demográfico de los consumidores mayores de 50 años está (casi) muerto
En la vieja Europa, donde como su propio nombre indica los ancianos se cuentan por millones, los consumidores mayores de 50 años no sólo no están muertos en términos marketeros sino que son los que más llenan los supermercados, más compran coches nuevos, más ven la televisión y más mantienen viva en definitiva la llama del consumismo.

3. La publicidad online funciona
Por el mero hecho de alguien se anote de vez en cuando un éxito viral en la red de redes no quiere decir que la publicidad online sea el colmo de la eficacia, asegura Koch. Además, tan pronto como la Unión Europa limite el uso de las “cookies” y el targeting vea mermados de sopetón sus “superpoderes”, la publicidad online (tal y como hoy la conocemos) podría estar criando malvas en el cementerio.

4. El fraude online es un cuento chino
Aunque algunos se empeñen en mirar hacia otro lado, lo cierto es que el fraude asociado a la publicidad online es la segunda fuente de ingresos del crimen organizado. ¡Qué raro que tantísimas sigan invirtiendo a manos llenas en esta “rentabilísima” disciplina publicitaria!

5. Sin los infuencers a su vera las campañas de publicidad no tienen sentido
Puede que a las firmas de moda el influencer marketing les funcione a las mil maravillas, pero ¿qué hay de las empresas fontanería? ¿Deberían también pagar el oro y moro a un puñado de influencers para que publiciten sus productos y servicios? A veces, aunque antediluviana, la publicidad tradicional gana por goleada al influencer marketing, subraya Koch.

6. Al alcance como vara de medir le quedan los días contados
La suma de vistas, impresiones y otras sandeces, las que supuestamente van a “matar” al alcance de los medios de comunicación de masas de toda la vida, carece de toda validez (y de importancia). ¿Cómo va a morir el alcance (y los medios de comunicación de masas a él asociados) si sólo el 0,1% de la gente hace clic en los banners? El alcance (la posibilidad de conectar con millones y millones de consumidores) está muy lejos de morir.

7. Los medios tradicionales están muertos
Pese a que los gurús “techies” llevan años intentando matar (y enterrar) a los medios de comunicación de toda la vida, lo cierto es que no se saldrán con la suya. El auge de la red de redes no significa en absoluto la muerte de los medios de comunicación clásicos.

8. El online shopping va a cambiarlo todo
Nadie duda de que el e-commerce es cada vez más fuerte y de que cada vez más consumidores compran en internet, pero ¿en qué afecta el creciente auge del comercio electrónico a la publicidad? ¿Acaso le importa algo a la publicidad dónde compran los consumidores? ¿Es de verdad este cambio tan absolutamente disruptivo para la publicidad?

9. Las marcas viven de sus clientes fieles
El 20% de los clientes de las marcas son responsables del 80% de su facturación. Por eso, algunos están convencidos de que las marcas deberían condenar al ostracismo al 80% de los consumidores que no son (lamentablemente) clientes fieles. Craso error, sin embargo. A la mayor parte de los consumidores las marcas le son indiferentes (les da igual una que otra). Y por eso no conviene descuidar en modo alguno al 80% de los consumidores que cometen imperdonable pecado de no ser clientes fieles, dice Koch.

10. Las agencias de medios son simple y llanamente omnipotentes
Las agencias de medios que antaño eran expertas única y exclusivamente en los medios se han empeñado en sumar nuevas competencias a su larguísima lista de “superpoderes”. Actualmente lo mismo le hincan el diente a la creatividad, que al “trading” que a los contenidos. ¿El problema? Que sus clientes, cada vez más confundidos por sus “superpoderes”, confían cada vez menos en ellas. Y con razón, concluye Koch.

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