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Por qué el fracaso es necesario en la publicidad

10 razones por las que las "cagadas" son nauseabundamente necesarias en la publicidad

El abominable fracaso es en realidad absolutamente necesario (y hasta deseable) para quienes se desenvuelven profesionalmente en el área de la creatividad y la publicidad.

publicidadCuando el fracaso asoma por la puerta, a algunos les da por saltar por la ventana a fin de evitar toparse de bruces con su feo rostro.

Sin embargo, el abominable fracaso, ese que hace que muchos pongan pies en polvorosa, es realidad absolutamente necesario (y hasta deseable) para quienes se desenvuelven profesionalmente en el área de la creatividad y la publicidad.

Así lo creen Vicki Maguire y Caroline Pay, directoras creativas de la agencia Grey Londres, que ayer en una sesión celebrada en el marco de Advertising Week Europe cantaron encendidas loas en favor del fracaso.

A juicio de Maguire y Pay, los publicitarios deberían invertir menos tiempo devanándose los sesos (de pura culpa) por sus fracasos y dedicar mucho más tiempo a cometerlos (alegremente). Sólo así, aseguran, es posible que la industria publicitaria dé portazo a anquilosamiento para refugiarse en los brazos del progreso.

Maguire y Pay creen que hay 10 razones fundamentales por las que las “cagadas” son tan asombrosamente fragantes (y rentables) en la publicidad:

1. Recuerde que nadie morirá después de todo.

2. No tenga un “plan B”. Sin el apoyo de un “plan B” es mucho más probable que los creativos, sin miedo de perder nada, vayan a por todas con su “plan A”.

3. Dé las gracias a las personas que le han fallado y aprenda más de los “capullos” con los que (afortunadamente) ha tenido que trabajar a lo largo de su carrera profesional.

4. Una desventaja es definitivamente mucho mejor que una ventaja y fuerza a quienes tienen que lidiar con ella a aguzar el ingenio.

5. Disponga de un colchón financiero para salir corriendo si la “cagada” alcanza dimensiones siderales. Siempre hay una salida (aunque no lo parezca).

6. Rodéese de personas con sonoros fracasos sobre sus espaldas. Y tómese la molestia de indagar en sus fracasos. Para un creativo es positivo rodearse de personas con cadáveres en forma de fracasos en el armario.

7. Ejercite sus músculos del fracaso para aprender a recuperarse de los “golpes”. Cuanto más fracase, menos le dolerán los “porrazos”.

8. Arroje a la basura el síndrome del impostor. A los creativos se les paga por tener una opinión (por mucho que después está se revele como una “cagada”). El síndrome del impostor no es sino una forma de miedo y el miedo acogota a la creatividad.

9. Fracase estrepitosamente y no tenga miedo de dar voz a sus fracasos. Nadie, independientemente del cargo que ostenta, conoce todas las respuestas y está bien no conocerlas.

10. Únase a otras personas en el fracaso. Quienes fracasan juntos permanecen unidos (en las buenas y en las malas). Y si no fracasan, se arriesgan a que nada, absolutamente nada, cambie.

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