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Consejos de supervivencia para publicitarios novatos

3 consejos que les vendrán de perlas a los publicitarios novatos

Adentrarse en la selva publicitaria por primera vez no es fácil ni mucho menos, pero puede ser definitivamente más llevadero de la mano de los siguientes consejos.

publicitariosHenry Ford dijo en una ocasión que todo aquel que se permite el lujo de dejar de aprender es un anciano, independientemente de si tiene veinte u ochenta años.

Condenados a aprender, y hacerlo de manera perpetua, están necesariamente los profesionales de la publicidad, estén ungidos o no con la bendita experiencia.

Particularmente a merced del aprendizaje (no les queda otra, al fin y al cabo) están aquellos que incursionan por primera vez en ese jungla absolutamente salvaje que es la industria publicitaria.

Nadie nace aprendido y es inevitable que los publicitarios bisoños se den unos cuantos topetazos (literales y figurados) cuando ponen pie por primera vez en una agencia. Su experiencia será, no obstante, algo menos traumática si hacen suyos los consejos que Tanya Kureishi secciona a continuación en un artículo para AdWeek:

1. El estilo lo es todo

En su seno una agencia da cobijo a múltiples departamentos. Y la mayor parte de los proyectos precisan de la colaboración entre personas procedentes de distintos departamentos.

Para que esa colaboración dé eventualmente frutos se precisa que todos aquellos que toman parte en el proceso apelen al estilo para que todas las ideas puestas sobre la mesa entren instantáneamente por los ojos del cliente.

Al cliente le gusta ser agasajado con el tan anhelado factor “wow” desde las primeras etapas de proceso creativo. Y ese factor “wow” no atañe única y exclusivamente al departamento creativo sino a toda la agencia en su conjunto.

El atractivo de una agencia es en gran parte deudor de su capacidad para crear productos altamente impactantes desde el punto estético donde nada, absolutamente nada (tampoco el detalle más nimio), puede quedar al albur.

2. Hay que abrir muy bien las orejas

Quienes acaban de desembarcar en una agencia sienten a veces las conversaciones zumbando como un enjambre en su cabeza. Y aunque molesto, ese enjambre de conversiones merece ser escuchado con suma atención (haciendo anotaciones incluso).

En una agencia de publicidad la gente está a tantas cosas a la vez que es muy fácil escabullirse entre las rendijas de los pequeños detalles. Por eso, tomarse la molestia de escuchar con atención lo que se dice en las reuniones aporta muchísimo valor a todos cuantos están a su alrededor. Y eleva inevitablemente a ojos de sus compañeros a quien tiene a bien abrir las orejas (y no goza aún de la confianza de sus colegas por su estatus de neófito en la arena de la publicidad).

3. La transigencia es vital

Un proyecto exitoso depende en buena medida de la capacidad de una agencia para gestionar las expectativas del cliente. Y esto implica necesariamente llegar a soluciones intermedias. En primer lugar es imperativo escuchar con atención lo que el cliente desea lograr con una campaña en particular y a continuación llegar con él a un acuerdo en el que tengan cabida tantos sus propias ideas como las ideas de la agencia.

La transigencia es asimismo de suma importancia en una agencia porque quienes allí trabajan suelen estar involucrados en múltiples proyectos simultáneamente y deben dividir su tiempo de manera efectiva entre todos ellos (procurando que la calidad no se resienta). A los publicitarios no les queda otra que transigir, pero el hecho de transigir no puede ni debe provocar mermas ostensibles en la calidad del resultado final.

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