Marketing y Publicidad

3 formas de echar leña al fuego de la pasión publicitaria

Análisis, público objetivo, investigación de mercados, segmentación, datos demográficos… Estas son las palabras que dominan actualmente el vocabulario de muchos profesionales de la publicidad. Paradójicamente, la forma de hablar y también de pensar de una profesión a priori creativa como la publicidad es cada vez más aburrida.

Y es aburrida porque los que la ejercen se muestran cada vez menos apasionados con su trabajo. Sin embargo, sin pasión, rara vez se consiguen resultados creativos, que es la verdadera meta de la publicidad. Para volver a encender la mecha de la pasión en esta industria, Paul Suggett recomienda en About.com seguir estos tres consejos:

1. Prescindir de la jerga del marketing
En el marketing y la publicidad hay mucha jerga, pero la mayor parte de ella es a todas luces innecesaria. Los profesionales que empiezan a hablar esta jerga, comienzan a actuar también de manera distinta. Las personas normales no utilizan esta jerga y son precisamente las personas normales el eje del trabajo diario de los profesionales del marketing y la publicidad. El consumidor no es una suma de datos demográficos, es una persona normal con la que el anunciante debe entablar conversaciones normales.

2. Los premios son un plus, no el objetivo
Los publicitarios que empiezan a trabajar en una campaña publicitaria con el pensamiento puesto en los premios que ésta se va a llevar en los grandes festivales de publicidad, se están haciendo en realidad un flaco favor a sí mismos, a la agencia y al cliente para el que trabajan. La publicidad no es un deporte en el que la meta sea siempre el oro. El objetivo último de la publicidad es crear acciones que conecten con el consumidor y que logren vender un producto o servicio. Si el trabajo es innovador, original, está bien ejecutado y consigue excelentes resultados, muy probablemente conseguirá un premio, pero éste no es nunca la meta. Cuando los premios se convierten en el objetivo último de la publicidad, el resultado final suele ser hueco y superficial.

3. Tener presente al gran Bill Bernbach
Cada vez que un publicitario se sienta tentado de dejarse llevar por la ira por los cambios aparentemente innecesarios propuestos por el cliente o por el director creativo de la agencia, debería tener en mente el siguiente consejo de Bill Bernbach, cofundador de la agencia DDB: “Quizás tenga razón”. A veces, las ideas necesitan ser contempladas desde diferentes puntos de vista para sacar los mejor de ellas mismas.

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