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4 cosas que los creativos deben aprender en la escuela de la vida

marketerosEn la industria de la publicidad los encargados de la creatividad son las personas más incomprendidas. Se les imponen infinitas condiciones en un brief en el que se ven reflejadas las demandas de un cliente que frecuentemente no conoce sus verdaderas necesidades.

El trabajo real del creativo no se enseña en ninguna escuela de publicidad y es que, no solo se limita a tener una buena idea sino que, más bien son una especie de superhéroe que luchan a contrarreloj por la supervivencia de sus ideas muchas veces incomprendidas y asesinadas antes de tiempo por las agencias o por el propio cliente. Estas son las 4 cosas que son el pan nuestro de cada día de los creativos y que nadie cuenta:

1. Un buen brief es suficiente
Se tiende a pensar en muchas ocasiones que los trabajos más creativos y los más exitosos son los que provienen de un brief excelente. Sin embargo, la realidad es distinta y es que la mayoría de los buenos trabajos son fruto de briefs simplemente buenos y, algunos incluso carecen de uno. Esto se explica en parte porque existe una gran interferencia en el desarrollo del proceso creativo en el que se incluyen las exigencias de los clientes que aspiran a ver ante sus ojos algo excepcional.

Un brief comprende más esperanzas, sueños e información de lo que las ideas más creativas pueden generar y la mayoría de las veces, es mejor para un equipo creativo tener una idea interesante, un objetivo sorprendente o una visión original más que un brief perfecto. Porque el brief es el camino hacia el final no el final en sí mismo, se trata de guiar a los creativos de manera imprecisa para que surjan las mejores ideas en el camino.

2. Los buenos creativos se saltan las normas
Las personas más valiosas de la industria marketera son aquellas más creativas. Viven al margen del resto, y soportan la presión de los brand managers que creen que se puede crear una idea original, diferente y que responda a las demandas del cliente (que no siempre coinciden con las verdaderas necesidades) a la velocidad de la luz. Precisamente lo que distingue a los creativos estratégicos es su deseo de resolver el problema real y buscar la personalidad de la marca, eso en lo que puede convertirse.
Así que, creativos, si la idea no les asusta o no asusta a su cliente cuando se la presente, no es una buena idea.

3. A veces las agencias echan por tierra las ideas antes de mostrárselas al cliente
A veces las agencias se asustan ante ciertas ideas creativas y quizá demasiado radicales. De hecho, son aquellos que gritan más alto “creatividad” los que la apoyan a medias o con condiciones. Además, las agencias cambian de opinión al igual que cualquier cliente y están influenciados por la política.

4. No necesita un cliente que pueda comprar un buen trabajo, sino uno que pueda venderlo
No hay mayor mentira en la industria que la famosa frase “el buen trabajo se vende solo”. El buen trabajo se distingue por presentar una originalidad que deje sin aliento, por salir de lo convencional . Sin embargo en cuanto la idea sale de la agencia y pasa a manos del cliente puede sufrir modificaciones que acaban por matarla. Por ello, lo importante no es tanto que alguien pueda comprar una idea sino que sepan venderla, alguien que reconozca su valor.

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