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5 cosas que nadie cuenta sobre el agridulce trabajo del copywriter

CopywriterLa mayor visibilidad de la publicidad hoy en día con campañas espectaculares y originales han hecho que cada vez más gente quiera dedicarse a este mundo, más concretamente a ser copywriter. Series como Mad Men han hecho que muchos jóvenes deseen convertirse en el próximo Don Draper.

Sin embargo, este trabajo esta bastante lejos de ser idílico y aunque en ocasiones se recogen premios, el camino es demasiado largo hasta llegar a conseguirlo. Por esta razón y para desmitificar la vanagloriada profesión, le descubrimos 5 características de este trabajo que debe tener en cuenta antes de sumergirse en el sector y que, seguramente, le harán pensárselo dos veces.

1. El copywriter hace mucho trabajo de investigación
En el equipo formado por el copywriter y el director de arte es el primero quien se encarga de hacer todo el trabajo de investigación y, desde luego, tiene su lógica pues es el que se va a encargar de hacer entender al consumidor qué es la marca y cómo se presenta y para ello, cuanto más conocimiento mejor. El director de arte, por su parte, deberá saber lo suficiente para llevar a cabo el concepto y realizar vídeos, imágenes y otros elementos visuales acordes con el producto, pero el copywriter es realmente el que hace el “trabajo sucio”.

2. El copywriter casi nunca hace el trabajo divertido
Cuando hay que grabar un spot es necesario viajar para encontrar la localización adecuada. El director de arte viajará el diseñador también, el copywriter no. Seguramente es el que habrá tenido la brillante idea que se va a llevar cabo, el guión es todo suyo, las ideas sobre el diseño y la dirección de arte probablemente serán suyas también pero cuando se trata de hacerlo realidad, el copywriter se queda al margen. En vez de viajar estará sentado en la agencia redactando algo o pensando en el próximo gran proyecto viendo cómo los compañeros suben fotos a Facebook de su viaje de “trabajo”. A veces la vida no es tan justa.

3. Ni voz ni voto
Una vez el copywriter haya creado esa fantástica idea para una campaña, haya escrito el guión y los eslóganes su trabajo se ha terminado. Poco importa si la idea que ha tenido para empezar el spot es suya o si el cliente decide convertir el cuidado copy en un proyecto sin pies ni cabeza Puede protestar pero ya se sabe, ni voz ni voto.

4. El trabajo del copywriter será puesto “patas arriba”
Tras horas y horas pensando, escribiendo, investigando y reemplazando unas palabras por otras mejores para dar con el perfecto copy, siempre hay alguien que cree que cualquiera puede hacerlo. No serán pocas las personas que acudan al copywriter a mostrar las maravillosas frase que se les han ocurrido en el descanso del café.

5. Al copywriter nunca se le recuerda como un arquitecto
Es el que “da a luz” una idea, el que enciende la chispa que convertirá una idea en una verdadera campaña y el que menos poder tiene sobre ella. Solo está presente en el inicio del proyecto y poco a poco se le va apartando hasta perder por completo el control de ese trabajo. Y, en realidad, ha sido el responsable de convertir ese horroroso brief en algo genial pero claro, eso ya fue hace 5 meses y, a estas alturas de la película, a todo el mundo se le ha olvidado.

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