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5 (malísimos) spots de la Super Bowl que metieron la pata hasta el fondo

superCon tal de anunciarse en la Super Bowl los anunciantes son capaces de quedarse absolutamente desplumados y de vender, si es necesario, su alma al diablo.

A pesar de que frente a un acontecimiento de semejante envergadura, las marcas deberían andar con pies de plomo, algunas marcas hacen justamente todo lo contrario y pierden inexplicablemente el seso.

En la historia publicitaria de la Super Bowl hay muchas meteduras de pata, pero éstas que recoge a continuación W&V son probablemente las peores:

1. Doritos (2010)
Doritos se vio en el ojo del huracán en 2010 por atreverse a ambientar su spot para la Super Bowl en un gimnasio, donde snacks tan calóricos como los que vende la famosa marca de Pepsico deberían ser una suerte de “apestados”. ¿O acaso son los Doritos el secreto para lucir una figura apolínea? Quién sabe. El caso es que a Doritos el sentido común le dejó la estacada en este anuncio.

2. Macintosh Office (1985)
A Apple la cosa se le fue definitivamente de las manos en este infame y carísimo anuncio (costó la friolera de 1,5 millones de dólares). En el spot de marras a un grupo de oficinistas le da por suicidarse en masa al rimo de la mítica (y aquí no tan tierna) canción “Heigh Ho” de Blancanieves y los siete enanitos. Ni que decir tiene que el único oficinista que se salva de este macabro suicidio en masa es quien decide una dar una oportunidad a Macintosh Office (y diferenciarse de la masa).

3. Groupon (2011)
Groupon hizo correr ríos de tinta en 2011 con este anuncio en el que el actor Timothy Hutton suelta un “cascarrillo” que a muchos se les atragantó. El spot se abre con imágenes del Tíbet y una voz en off (la del propio Hutton) que da cuenta de las dificultades de las personas que viven en este rincón del planeta. El protagonista del spot arruina, sin embargo, las buenas intenciones del anuncio, pensado para recaudar fondos para el Tíbet, con un chiste fuera de lugar. Tienen muchos problemas, pero los tibetanos “hacen un pescado al curry increíble”, espeta el bueno de Hutton.

4. Snickers (2007)
En 2007 la comunidad homosexual se levantó en armas contra Snickers por un anuncio cuanto menos controvertido. El anuncio lo protagonizan dos mecánicos que, tras compartir casualmente una chocolatina, se funden en un beso. Hasta aquí todo normal. Lo que no es tan normal es la reacción de los protagonistas del spot tras su inesperado ósculo. Para dejar a las claras que su beso nada tiene que ver una supuesta homosexualidad por ambas partes, los dos mecánicos, cual “cromañones”, se abren la camisa, presumen de ser hombres de pelo en pecho y llegan al extremo de arrancarse a puñados su vello pectoral.

5. Holiday Inn (1997)
Decir que este spot de la cadena hotelera Holiday Inn aborda la transexualidad con poco tacto es probablemente quedarse corto. En el anuncio, que recrea una reunión de antiguos alumnos, un hombre descubre con estupor que la mujer de bandera que tiene enfrente es en realidad su viejo compañero Bob Johnson. ¿Lo peor? Que una voz en off se dedica a enumerar la lista de (carísimas) operaciones que han hecho posible tamaña transformación y cosifica deliberadamente las mujeres, a las que retrata como una simple mercancía.

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