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Carl Johnson (fundador, socio y CEO global de Anomaly) - c de c 2018

5 maneras de hacer publicidad felizmente anómala y cargada de coraje

Carl Johnson, fundador, socio y CEO global de Anomaly, ha sacado a pasear hoy en el Día C del Club de Creatividad su rebosante creatividad, la cosechada durante décadas en la industria publicitaria.

creativityEn 1988, y poniéndose el emprendimiento por montera, Carl Johnson fundó junto con otros socios la agencia londinense Simons Palmer Clemmow Johnson. Años más tarde, y después de que Omnicom comprara su “criatura”, Johnson guareció su creatividad bajo la techumbre que le ofrecía la agencia TBWA.

El espíritu emprendedor que ha aleteado siempre briosamente en sus entrañas volvió a aflorar en 2004, cuando Johnson levantó los pilares de su propia agencia en Nueva York: Anomaly.

Fiel a su nombre, Anomaly es una agencia maestra en regatear con acrobáticas piruetas la norma y en zafarse de ella para hacerla añicos.

El socio y CEO global de Anomaly ha abandonado temporalmente la Gran Manzana para aterrizar en la hermosa Donostia y compartir hoy con los asistentes al Día C del Club de Creativos su particular e felizmente anómala manera de aproximarse a la publicidad.

En su ponencia Johnson ha diseccionado aquello que hacen y en lo que creen en su agencia, Anomaly, que es como ya revela su propio nombre bastante diferente a aquello que hacen y en lo que creen otros “players” (más deudores de la tradición) de la industria publicitaria.

“El talento es vital, pero no absolutamente necesario”, dice Johnson. “En Anomaly no tenemos miedo, no tenemos codicia y no tenemos tampoco ego”, recalca.

5 maneras de hacer publicidad felizmente anómala y cargada de coraje

En una agencia, más allá del talento, es de suma importancia la claridad, afirma Johnson. “Si no tenemos creencias, convicciones claras es muy difícil centrarse en nada”, recalca. La claridad y la convicción son asimismo compañeras de baile del coraje. “Muchas agencias creen sólo en la supervivencia” y eso es lamentable en términos creativos, puesto que la creatividad cabalga a lomos del coraje, dice.

El coraje es uno de los ejes en torno al cual pivota Anomaly, la agencia de Johnson. No hay, al fin y al cabo, nada que perder (y si se pierde hay también mucho que ganar). “Queremos ser el agente del cambio en nuestra industria. Esa es nuestra misión“, dice.

¿Y cómo cumple Anomaly esta ambiciosa misión? Reclinándose en estos 5 cimientos:

1. Remuneración adecuada

A juicio de Johnson, las célebres e infaustas “time sheets” merecen morir en la hoguera. En Anomaly se apuesta no tanto por la cantidad como por la calidad del trabajo. “Y por eso cuando alguien hace algo bien, nos tomamos la molestia de recompensar su esfuerzo con extras”, explica.

En Anomaly dan mucho valor al trabajo que emana de sus empleados y por eso renuncian también a “la porquería de los concursos en los que las agencias malvenden sus ideas al mejor postor”, denuncia Johnson.

2. Elección con sumo cuidado de los clientes

“En Anomaly rechazamos el 75% de las oportunidades que salen a nuestro paso”, apunta Johnson.

“Hacemos lo que es adecuado, no lo que es fácil”, destaca. “Creemos que los clientes deben respetar los principios de Anomaly y cuando no los respetan, estos simplemente se quedan fuera de nuestro portfolio”, añade.

Anomaly alza además la voz cuando se topa de bruces con un mal comportamiento (aunque ese comportamiento venga de quienes le llenan paradójicamente los bolsillos). Esto es algo que Johnson puso en práctica hace no mucho cuando BMW dejó a sus agencias en la estacada por culpa de sus malos resultados (y sin comunicárselo directamente a las implicadas).

La agencia de Johnson pone, por otra parte, el acento en el crecimiento orgánico. “Elegimos muy bien a nuestros clientes y nos comprometemos con ellos. No nos obsesiona conseguir nuevos clientes sino servir adecuadamente a quienes ya son clientes”, constata.

3. Desafiar los modelos de negocio

Anomaly es una empresa que se considera a sí misma mucho más que una agencia (el traje de agencia le queda a todas luces demasiado estrecho) y por eso decidió apostar hace poco, por ejemplo, por una nueva marca con el foco puesto en el cannabis: Hmbldt.

La agencia de Johnson le ha hincado incluso el diente a las series de televisión con Avec Eric. Detrás de esta serie no hay ningún cliente, pero gracias a esta producción Anomaly ha conseguido convencer a algunos de sus clientes que puede hacer mucho más que anuncios (al uso).

“No ganamos mucho dinero con este tipo de cosas, pero extraemos muchos conocimientos y eso es lo verdaderamente importante para nosotros”, insiste Johnson.

4. Impulsar el progreso cultural

La cultura está lastrada por una larguísima retahíla de obstáculos que le impiden avanzar hacia adelante. En Estados Unidos, por ejemplo, existe una brecha abismal (e inexplicable) entre las agencias  al uso y las agencias con el foco puesto en el mercado hispano. Y Anomaly se atrevió a denunciar esta situación (el muro transparente pero férreo que separa a los hispanos del resto de estadounidenses) con este valiente anuncio para Johnnie Walker.

En Anomaly quienes allí trabajan ansían a cambiar la cultura, a despojarla de sus telarañas y ha convertirla en cemento para construir un mundo mejor. Por eso precisamente la agencia se colgó del brazo de YouTube en esta rompedora campaña (ajena a estereotipos culturales de toda índole): “It’s not just what we listen to. It’s who we are”.

5. Expandir el significado de la creatividad

Las creatividad en Anomaly no es propiedad exclusiva de los creativos, asegura Johnson. Las respuestas a los desafíos creativos pueden venir en realidad de cualquier parte, apostilla.

“Cualquier persona puede tener una idea que funcione”, dice Johnson. “Y los mejores creativos no se sienten amenazados sino halagados cuando constatan que las mejores ideas pueden efectivamente venir de otros”, agrega.

La creatividad, dice Johnson, puede tomar mil formas diferentes y puede hallar acomodo en cualquier parte.

Por eso, “en Anomaly no hacemos sólo anuncios”, recalca Johnson. La creatividad es demasiado grande como para ser embutida en la hechura (ajustadísima) de un anuncio. Aun así, los anuncios (la publicidad que se ajusta aún a la simplista definición de este formato) pueden también hacerse de otra forma. Y este es solo un ejemplo:

Cuando la claridad, la convicción, el coraje y el talento se sientan juntos a la mesa, salen cosas maravillosas. “Y ese es nuestro secreto en Anomaly”, concluye Johnson.

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