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Crítica de Bob Hoffman (The Ad Contrarian)

5 razones por las que la publicidad de hoy no llega al aprobado

Conocemos de la mano de Bob Hoffman, autor del blog The Ad Contrarian, los puntos débiles que impiden a la industria publicitaria crear una publicidad brillante.

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En los últimos años, la industria publicitaria ha navegado en aguas turbulentas, enfrentándose a uno de los mayores retos: la escasa confianza del consumidor. Un consumidor que, cada vez en mayor medida, se encuentra constantemente bombardeado por mensajes publicitarios y que, en ocasiones (más de las que nos gustaría) considera molestos.

Entonces, ¿qué debe hacer el sector publicitario? Y, sobre todo, ¿qué está haciendo mal la industria? Bob Hoffman, autor del blog The Ad Contrarian, aborda estas cuestiones en una de sus últimas reflexiones. Con el espíritu crítico que le caracteriza, el experto hace un repaso por las 5 razones que, hoy en día, consiguen que la publicidad no llegue al aprobado.

1. La dificultad de crear algo realmente bueno

La primera razón en la que se detiene Bob Hoffman es una tan simple como reveladora: la buena publicidad es muy difícil de crear. Los anuncios se multiplican a lo largo de los años, pero los «buenos» se pueden contar con los dedos de la mano. «Pasé 40 años en el negocio de la publicidad y creé unos 10 o 12 anuncios que creo que son realmente buenos. El resto estaba en algún lugar entre bueno y horrible», confiesa el autor del blog.

A pesar de esta dura crítica, Hoffman asegura que la intención de los publicistas es buena. Simplemente, en ocasiones el resultado no es el esperado. «No todos somos creativos», revela.

2. Pérdida de confianza en la creatividad

La tecnología y el universo de los datos han cobrado tanto protagonismo en los últimos tiempos que han llegado a eclipsar la creatividad, el motor que mueve la industria. Hoffman tiene claro que las agencias de publicidad han perdido la confianza en su poder, invirtiendo grandes cantidades de dinero en tecnología y data, pero no en talento creativo.

A modo de ejemplo, cita a Publicis y las decenas de millones de dólares invertidos por la compañía en Marcel, su plataforma de inteligencia artificial, mientras se plantea qué hubiera pasado si esa cantidad se hubiera destinado a la contratación de los mejores profesionales creativos.

3. La web

La publicidad online es otra de las grandes decepciones para el sector. Y es que, existen dos vías por las que pueden optar los profesionales de la industria y que separan a la publicidad en dos vertientes. Por un lado, la publicidad de construcción de marca, que produce «un mayor nivel» de publicidad, según el experto. Y, por otro, la centrada en el corto plazo, muy ligada (a su pesar) a la publicidad online.

«La naturaleza táctica a corto plazo de la publicidad online ha prevalecido sobre la creencia estratégica a largo plazo en la publicidad de construcción de marca», dice Hoffman.

4. La «huída» del talento

Indiscutiblemente, el talento de los profesionales de la industria es el principal ingrediente para la buena publicidad. No obstante, en los últimos años, este talento parece huir del universo publicitario. Para el autor, los holdings publicitarios se ha convertido en entidades corporativas de grandes dimensiones con «demasiados obstáculos» para hacer realidad una buena idea. Por lo tanto, la publicidad se ha convertido en una de las últimas opciones para estas personas con talento.

A esto se une, además, las sombras que rodean a la industria publicitaria, aquellas relacionadas con el fraude y el abuso de la privacidad.

5. Los profesionales encargados de tomar la decisión

La quinta y última razón por la que la publicidad no se encuentra en su mejor momento se centra, según Hoffman, en los profesionales que toman las decisiones. «A los MBA se les enseña a pensar lógicamente. Se les enseña la lógica de causa y efecto. Si hago A entonces B sucederá. Para la mayoría de las actividades comerciales, causa y efecto es la forma correcta de pensar. Pero no para la publicidad. La publicidad no funciona de manera estrictamente lógica», asegura.

Esa lógica que se escapa de la publicidad puede resultar frustrante e incómoda para profesionales como los CMO, directores de marca o directores de cuentas. Y, por lo tanto, puede llevar a tomar las decisiones incorrectas.

Afortunadamente y a pesar de las críticas que llenan sus líneas, para Bob Hoffman aún existen personas brillantes en la industria publicitaria, al igual que piezas sobresalientes. Sin embargo, advierte sobre la disminución de la buena publicidad: «La cantidad de publicidad a la que estamos sujetos está creciendo a un ritmo alarmante y la calidad de esa publicidad se está erosionando constantemente. Esto no es bueno», concluye.

 

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