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6 cosas rematadamente absurdas que pasan en los anuncios (y nunca en la vida real)

anunciosA la publicidad le gusta definitivamente exagerar lo que sucede en la vida real, tanto que no teme caer en el más absoluto de los ridículos con sus exageraciones. Es hasta cierto punto normal que a los publicitarios les guste “maquillar” la realidad (sobre todo si la exageración no tiene otro fin que dibujar una carcajada en el rostro del espectador). Lo que no es tan normal es que recurran siempre a la mismas y (rematadamente absurdas) exageraciones. A continuación, y de la mano de About.com repasamos todas esas cosas que vemos una mil y veces en los anuncios, pero que nunca tenemos la suerte (o la desgracia) de ver en el mundo real:

1. Repetir constantemente el nombre de una determinada marca
Aunque la publicidad se empeñe en asegurar lo contrario, en la vida real nadie dice “Pásame el ketchup Heinz”. La gente se limita a decir “Pásame el ketchup”. Claro que de vez en cuando llamamos a las marcas por su nombre en el mundo real, pero no de manera tan insistente y exagerada como en la publicidad. “¿Has oído hablar del nuevo gadget de X? ¿El nuevo gadget de X? Por favor, cuéntamelo todo”. Los publicitarios que escriben semejantes y artificiales diálogos para los anuncios deberían arder en la hoguera.

2. Las casas de la gente siempre lucen inmaculadas
Se supone que la publicidad aspira a retratar la vida real del consumidor. Pero si esa es de verdad su aspiración, ¿por qué se empeña siempre en mostrar cocinas limpias como la patena donde no hay además niños de por medio haciendo de las suyas?

3. La comida es siempre como en la foto
En los anuncios la comida es exactamente igual a como aparece en la foto. Todo es perfecto, ningún ingrediente está fuera de lugar, la decoración del plato es absolutamente pluscuamperfecta y no hay antiestéticos “chorretes” de salsa.

4. Los padres son siempre perfectos
Los padres hacen lo que pueden con sus retoños (que ya es mucho), pero en están muy lejos de ser perfectos (en la vida real). En el universo prefabricado de los anuncios se levantan, sin embargo, con una sonrisa de oreja para prepararles el desayuno a sus hijos y acaban el día repletos de vigor, energía y buen humor.

5. Ducharse es una experiencia casi orgásmica
En la publicidad, cuando se duchan, las mujeres llevan maquillaje, su cabello está perfectamente colocado, sin uno solo pelo fuera de lugar, y lo que parece un simple “remojo” se acaba convirtiendo en una maravillosa experiencia que deja a la altura del betún al mejor orgasmo.

6. Las tareas de la casa son un auténtico placer
Lo de limpiar el retrete nada tiene de “incordio” en un anuncio. Quien lo limpia lo hace luciendo su mejor sonrisa en el rostro y vistiendo ropa que parece sacada de una revista. Puede que los productos de limpieza de nueva generación nos hagan más fácil la limpieza del hogar, pero lo limpiar en sí nos da pereza a casi todos (en el mundo real).

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