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Así ha evolucionado el "product placement" en el último siglo

6 sensacionales hitos que el "product placement" nos ha regalado en el último siglo

En el transcurso del último siglo el "product placement" se ha paseado miles de veces por la pantalla grande. Y lo ha hecho para regalarnos auténticos hitos, los que recogemos a continuación.

product placementEl "product placement" lleva con nosotros prácticamente un siglo y, pese a ser para muchos consumidores un auténtico incordio capaz de malograr la mejor producción cinematográfica, ha alcanzado el estatus de fenómeno cultural y como tal es el perfecto caldo de cultivo para los metacomentarios (en virtud de los cuales el emplazamiento de producto reflexiona sobre sí mismo y sus múltiples vericuetos con el cine y la televisión como "compinches").

Repasamos a continuación, de la mano de AdWeek, los momentos más notables que nos ha dejado el emplazamiento de producto en el transcurso de los últimos 90 años:

1927: Wings, la primera película agasajada con un premio de la Academia de Hollywood a la mejor producción, daba cobijo en su metraje a varios y prominentes primeros planos de tabletas de chocolate de la marca Hershey’s.

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1964: Desde que en 1964 se estrenara la película Goldfinder James Bond se convertiría inevitablemente en sinónimo de “dry martinis” y de fabulosos automóviles de Aston Martin. A la exitosa franquicia cinematográfica se incorporarían más tarde coches de Audi, Bentley, Jaguar y otros muchos fabricantes automovilísticos.

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1982: E.T., el icónico filme de Steven Spielberg, llevó el “product placement” a nuevas cotas. En su argumento disfrutaban, de hecho, de un inusitado protagonismo los caramelos Reese’s Pieces, tanto que las ventas de este dulce se triplicaron dos semanas después de que la película viera la luz en las salas de cine.

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2007: Más allá de ser un anuncio de dos horas de duración de la marca Chevy, la película Transformers de Michael Bay guarecía en sus entrañas productos de un total de 65 marcas. Esta cifra récord sería pulverizada por Transformers 3 en 2011.

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2011: En el documental La historia más grande jamás vendida Morgan Spurlock se aproxima con toneladas de ironía al lucrativo universo de la integración de marcas en productos de entretenimiento con un filme financiado íntegramente (para rizar el rizo) por el “product placement”.

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2018: En la película interactiva Black Mirror: Bandersnatch Netflix solicita al espectador que elija qué marca de cereales (Sugar Puffs o Frosties) debería desayunar el protagonista. En esta refrescante interpretación del clásico emplazamiento de producto algunos han observado los prolegómenos del “product placement” de naturaleza programática.

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