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Un grupo de activistas pone la cara colorada a las (contaminantes) aerolíneas

Marketing y PublicidadImagen de la campaña de Brandalism contra las aerolíneas

Brandalism secuestra y "trolea" los anuncios de las aerolíneas

Un grupo de activistas pone la cara colorada a las (contaminantes) aerolíneas "troleando" sus anuncios

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La campaña de Brandalism hace hincapié en la colosal huella de carbono de las aerolíneas y subraya que en realidad solo una pequeña fracción de la población global utiliza los servicios de estas compañías.

Las aerolíneas se cuentan entre las empresas contra las que se dirigen más dardos (con razón) cuando se pone en la picota a las industrias más contaminantes. Sin embargo, y a sabiendas de que volar es un placer irrenunciable para muchos consumidores, las compañías aéreas empapelan las calles de las grandes ciudades con sus anuncios con el último objetivo de espolear el denominado «revenge travel» o turismo de venganza. Al fin y al cabo, la gente anhela viajar más que nunca tras dos años de pandemia.

Los anuncios de las aerolíneas son precisamente los que coloca en la mirilla el grupo de activistas Brandalism en una acción que ha llevado a este colectivo a «trolear» 500 vallas publicitarias de compañías aéreas en toda Europa. Los anuncios han sido «secuestrados» y reemplazados por obras artísticas de corte satírico que ponen de relieve el importantísimo rol de la publicidad en el ramo de la aviación en las emisiones de gases de efecto invernadero.

El objetivo de Brandalism, que se apoya en la denominada «subvertising» para sus propósitos, es cortar las alas a la demanda de vuelos para impedir que las emisiones de CO2 sigan aumentando de manera absolutamente trepidante.

Desarrollada en colaboración con la red Subvertisers International, la campaña de Brandalism hace hincapié en la colosal huella de carbono de las aerolíneas y subraya que en realidad solo una pequeña fracción de la población global utiliza los servicios de estas compañías. La acción recuerda además al consumidor las compañías aéreas no cumplen con los objetivos de sostenibilidad fijados por la propia industria de la aviación.

En su campaña Brandalism ha «troleado» los anuncios de aerolíneas como Ryanair, KLM, Air France, Lufthans, British Airways, SAS Airlines, ITA Airways, Etihad y también de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Uno de los anuncios «incautados» por Brandalism enfatiza, por ejemplo, la huella de carbono (elevada a la máxima potencia) de quienes de deciden volar en primera clase. «We’re turning Business Class green with the world’s first on-board golf course» (Hacemos verde la primera clase con el primer campo de golf a bordo» es el irónico lema del mural, que firma el artista Darren Cullen.

Otra obra de Michelle Tylicki muestra la imagen de un avión sobrevolando las llamaradas de un incendio y utiliza el eslogan «Fly responsibly» (Vuela responsablemente).

La campaña de Brandalism procura asimismo cobijo a obras que llaman la atención sobre el desvergonzado «greenwashing» practicado por los compañías aéreas en su publicidad.

Londres, París, Ámsterdam, Barcelona, Bruselas, Lisboa y Roma son algunas de las ciudades europeas elegidas por Brandalism para perpetrar su campaña de «subvertising» contra las aerolíneas.

«El atractivo y el glamour solapado al acto de volar con frecuencia está firmemente imbricado en la industria publicitaria y no da síntomas de agotamiento a pesar de que hemos sufrido uno de los veranos más calurosos de todas la historia», explica Tona Merriman, portavoz de Brandalism.

«Agencias como Ogilvy, VCCP, Denstu o DDB deben considerar su rol en el aumento de las emisiones generadas por las aerolíneas para las que trabajan. Hacemos un llamamiento a los empleados de estas agencias para que se nieguen a trabajar con empresas con una elevada huella de carbono», insiste Merriman.

El colectivo Brandalism salió del cascarón en 2012 y tres años después, en 2015, instaló más de 600 anuncios «fake» en las calles de París que criticaban la hipocresía de las empresas involucradas como sponsors en una cumbre contra el cambio climático de Naciones Unidas.

A esta campaña siguió otra, desarrollada también en París, en la que Brandalism instaló carteles junto a las sedes de varias agencias conminándolas a cambiar de bando y utilizar su talento para luchar contra la desigualdad y la pobreza.

 

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