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Ad blocker, fraude del tráfico, ceguera del banner: el "ad-pocalipsis" ha llegado

apocalipsis 300Aunque tiempo atrás la publicidad y los publicistas vivieron su época dorada en donde el glamour y el dinero reinaban en una de las profesiones más deseadas del mundo, parece que el panorama ha cambiado y mucho.

Actualmente la gente no está interesada en la publicidad y eso se confirma con el creciente uso de los servicios de ad blocker. De hecho, nos encontramos en una situación dominada por la comunicación excesiva, los mensajes publicitarios llegan a los consumidores por todas las vías posibles y no resulta nada agradable ese bombardeo.

Pero no solo el mundo digital se ha visto afectado por este fenómeno sino que, la propia televisión ha visto descender su número de espectadores en EEUU y Reino Unido hasta un 30% pues la gente prefiere los canales en streaming en donde tienen la posibilidad de consumir contenido sin imposiciones y evitando la publicidad.

Con respecto al mundo web, se ha hablado mucho acerca de la llamada "ceguera del banner" y es que, según el informe Reuters Institute Digital News Report 2015, el 30% de los encuestados asegura que evitaría una página web si en ella los banners interfiriesen demasiado en el contenido y muchos otros aseguran que los banners no les molestan porque directamente los ignoran.

Sin embargo, la situación pinta peor pues, incluso si la audiencia los ve, no interactúa con ellos. De hecho, la tasa de CTR ha pasado de un 2,4% en el año 2002 a un 0,2% en 2015.

En cuanto a los datos de ad blocking, no son mucho más halagüeños. Con una tasa de 55% de los consumidores utilizando actualmente el software de bloqueo de publicidad, y un 93% admitiendo que pretenden comenzar a usar lo en un futuro próximo, el futuro pinta muy negro para los anunciantes y más cuando el software es cada vez más accesible con la incorporación de este servicio al sistema de Apple y a los dispositivos móviles.

Pero el problema va más allá pues todo esto ha llevado a una creciente falta de confianza en los mensajes de las marcas. Los consumidores no se fían de la publicidad y por este motivo, somos testigos de una cada vez mayor proliferación de estrategias de marca dirigidas a crear contenidos que lleven a la prescripción a través de experiencias cada vez más personalizadas.

Sin embargo, a pesar de la mayor presencia de vídeos de marcas en las redes, la tasa de shares de ha caído de un 2,5% en 2011 a un 1% en 2015, una cifra que evidencia el descenso en la calidad del contenido.

Y el origen de este problema se haya en las métricas pues, aunque han supuesto un avance en el análisis de datos para lograr resultados más precisos y estrategias más personalizadas también ha provocado que la industria haya centrado su atención en los datos dejando a un lado la creatividad.

Si a todo esto le añadimos el problema del fraude del tráfico, la situación de la industria publicitaria es más que complicada. Las cosas han cambiado mucho desde la era Don Draper cuando los medios de masas triunfaban y con ellos la publicidad.

Los marketeros tienen ante sí la oportunidad de cambiar las cosas, aprender de los errores del pasado y comenzar a remodelar la industria para volver a ser la que era. Eso sí, antes de que llegue el ad-pocalipsis.

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