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Ad blocking: el Mesías que ha venido para salvar a la publicidad

jesusDesde que aparecieron los ad blockers y sobre todo, desde su adopción masiva por parte de los usuarios, la industria marketera ha entrado en un bucle de pánico del que no es capaz de salir.

Los agoreros aseguran que se trata del fin de la publicidad tal y como la conocíamos hasta ahora y, de alguna manera, es cierto. Sin embargo, no se trata de la debacle del sector, ni mucho menos. Todo es cuestión del cristal con el que se mire.

Así, lo expone Patrick Hopf, presidente y cofundador de SourceKnowledge en AdAge, quien defiende que la idea extendida del odio de los consumidores a los anuncios es falsa.

De hecho, apunta, solo un 16% de ellos admite odiarlos de manera clara y es que, el odio se dirige hacia las malas experiencias de usuario y no a los anuncios en sí.

Pero, ¿por qué los marketeros querrían malgastar su inversión intentando mostrar anuncios a personas que claramente se muestran reacias a ellos?

Hopf asegura que, eliminando a estos consumidores de las impresiones potenciales, los ad blockers se convierten en una herramienta que aumenta la eficacia de los presupuestos.

Así, se refiere al libro de Seth Godin "Permission Marketing: Turning Strangers Into Friends And Friends Into Customers", en el que se compara el marketing de permiso con una cita pues, logra convertir a extraños en amigos y a los amigos en consumidores para toda la vida.

Perseguir a alguien que no quiere ver un anuncio es molesto. Los usuarios que utilizan ad blockers solo están tratando de buscar una mejor experiencia y bombardeándolos con publicidad o saltando las barreras de los bloqueadores solamente se consigue una experiencia hostil que juega en contra de las propias marcas.

Por ello, es necesario dejar de empecinarse en someter a estos rebeldes usuarios y cambiar el enfoque hacia una estrategia más inteligente. Deje de preocuparse por los consumidores que bloquean la publicidad y comience a doblar esfuerzos en generar engagement en esos que sí los aceptan.

Eliminando a los consumidores adversos, los marketeros serán capaces de incrementar a cantidad de usuarios con engagement al mismo tiempo que mejoran el ROI y las inversiones y, en definitiva, construyen relaciones y confianza.

Pero, desde la aparición de internet el negocio de los contenidos se ha basado en un intercambio de valor. Para disfrutar de contenidos gratuitos, los usuarios debían soportar el cada vez mayor bombardeo publicitario.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la mayor intrusividad de los anuncios en la experiencia, esta balanza se ha desequilibrado en perjuicio del consumidor.

Es hora de volver a encontrar un punto de acuerdo en el que todas las partes se vean beneficiadas. Y la solución pasa por un mayor control por parte, tanto de marketeros como de agencias y marcas, revisando cómo y dónde se compra inventario así como las formas de mostrar sus mensajes al público.

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