Marketing y Publicidad

¿Y si la publicidad sirviera para atajar la pobreza menstrual?

¿Anuncios en las compresas? La publicidad se abre paso hasta en los espacios más sangrientos

En vista de que los productos de higiene femenina son lamentablemente un bien de lujo para muchas mujeres, ¿y si tales productos pudieran abaratarse emplazando en ellos publicidad?

bodyformLa denominada pobreza menstrual, sobre la que a menudo se corre un tupido velo, afecta a millones de mujeres en todo el mundo (también en los países desarrollados).

En Reino Unido, por ejemplo, 1 de cada 4 mujeres no puede permitirse el lujo de comprar productos de higiene femenina.

El periodo y la pobreza caminan de la mano para muchísimas féminas en pleno siglo XXI y el oneroso precio de tampones y compresas (a los que se grava en algunos países con un IVA extraordinariamente elevado) no ayuda en modo alguno a frenar el gravísimo problema de la pobreza menstrual.

En vista de que los productos de higiene femenina son lamentablemente un bien de lujo para muchas mujeres, ¿y si tales artículos pudieran abaratarse emplazando en ellos publicidad?

Esta es la idea (a bote pronto descabellada pero en muchos sentidos arrebatadoramente útil) en torno a la que pivota una campaña "de mentirijillas" desarrollada por la escuela School of Communication Arts de Londres para la marca de productos de higiene femenina Bodyform.

En su campaña School of Communication Arts plantea utilizar el packaging individual de las compresas como espacio publicitario para cubrir así sus costes de producción y poder así comercializar estos productos de manera totalmente gratuita.

De esta forma, se pondría coto por fin a la pobreza menstrual y las marcas que emplazaran sus anuncios en las compresas de Bodyform asociarían su nombre (por una buena causa) a una problemática para la que urgen soluciones.

Entre los conceptos creativos alumbrados por School of Communication Arts figura una valla publicitaria en la que hay amalgamadas decenas de compresas componiendo los contornos del logo de Nike.

¿Tiene visos de futuro esta idea? No lo sabemos, pero lo que está claro es que la necesidad de hallar soluciones para encarar el problema de la pobreza menstrual es cada vez más perentoria.

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