Publicidad

Así apuestan cada vez más las marcas por una publicidad más humana y menos tecnológica

wall-e-tristeLos marketeros han destinado en lo que llevamos de año alrededor de 22.000 millones de dólares en intentar generar un diálogo relevante con sus clientes más valiosos. Una cantidad demasiado importante como para que ahora se enteren de que la gran mayoría de las plataformas de marketing digital no son capaces de cumplir con el 100% de sus objetivos.

A pesar de que estamos en la era del Big Data y la personalización, el mercado publicitario basado en impresiones aún no es tan bueno como para lograr que un mensaje significativo realmente alcance a la persona adecuada. Es necesario aportar un valor a la publicidad que únicamente se consigue añadiendo ese toque humano al proceso de creación del mensaje en un escenario cada vez más dominado por la tecnología.

Lo primero que la industria tiene que tener claro es que el requerimiento más importante que una marca hace a una agencia es que no recurra a las impresiones como sustitutos de las personas reales.

Actualmente, conseguir que un mensaje llegue a la persona deseada requiere del uso de múltiples tecnologías. El resultado suele ser impreciso y, a menudo, difícil de entender. Y es que alcanzar a la persona adecuada, en el momento preciso con un mensaje relevante para sus intereses requiere de una precisión milimétrica.

Sin la existencia de un mercado directo al público, los medios digitales suelen acabar derivando sus mensajes a simples ofertas en tiempo real con unos editores (indiferentes en muchas ocasiones), que compiten por un inventario que se enfrenta a problemas como la transparencia, la visibilidad y el fraude.

¿Pasa la solución por eliminar los intermediarios?

La creación de un mercado directo entre editores y marketeros nos lleva ante un escenario en el que no existen restricciones tecnológicas. No hay barreras para llegar a la gente a la que realmente importa una determinada marca.

Una fotografía en la que se nos permitiría sustituir las impresiones por la capacidad de dirigirnos a personas reales: consumidores específicos, con interés únicos para los que nuestra marca tiene un significado.

Con estas ideas claras ha llegado el momento de hacer un plan. Dar el paso hacia un modelo directo posibilita a los editores y marketeros hablar abiertamente sobre si las son las personas adecuadas las que están recibiendo los mensajes.

La conversación puede alejarse de la simple compra e introducirse en un debate sobre cómo captar la atención de clientes cualificados a los que realmente interese la marca. Recuerde, el éxito pasa por la precisión milimétrica.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir