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La autenticidad en publicidad no pasa por abandonar la creatividad: hablemos de emociones

lydia-hearstAutenticidad. Puede que estemos ante uno de los términos más repetidos en el mundo de la publicidad. Especialmente si hablamos de los millennials. ¿Quiere decir esto que los anunciantes han abandonado el negocio de la venta aspiracional?

Lo cierto es que cada vez son más los clientes que demandan a las agencias de publicidad que tienen que identificarse de forma más sencilla con el consumidor. Una suerte de duplicidad de la realidad en la que ellos viven y les rodea.

Nadie va a negar que ese camino no es más que una más de las muchas estrategias de marketing con las que contamos. Pero seríamos unos vagos si nos quedamos en ese punto afirmando rotundamente que esta es la única vía para alcanzar la citada autenticidad.

La curiosidad y la exploración de cara a las emociones y personalidad de los consumidores se erigen como potenciales fuentes creativas. Una idea que están trabajando de forma cada vez más óptima las marcas que están orientadas a públicos femeninos.

Basta con echar un vistazo rápido a las muchas campañas que nos rodean para darnos cuenta de que algo ha cambiado. Los anunciantes han reducido el número de estilos de vida que retratan a través de sus trabajos.

Un movimiento que encuentra su origen en la variación de los tipos de hogares con los que nos encontramos, así como en la crisis económica. Los duros años de recesión han hecho que sea más complicado para la publicidad mostrar formas y aspiraciones de vida que son inalcanzables para la mayoría de nosotros. De nuevo, la importancia de la autenticidad y estar en contacto con la realidad del consumidor.

Pero la autenticidad ha girado hacia nuevas percepciones. Y, curiosamente, donde más se aprecia es en la publicidad dirigida a mujeres.

Un claro ejemplo lo encontramos en los anuncios de Dove en los que comenzó apostando por la belleza real. Una filosofía a la que no han tardado en sumarse cada vez más marcas para lograr la verdadera conexión con la audiencia.

No se confunda. No se trata de abandonar la creatividad en pos de la tan demandada autenticidad. Se trata de combinar de forma acertada ambas. Un claro ejemplo de buen hacer lo encontramos en el trabajo de Equinox con la modelo Lydia Hearst (fotografía del inicio).

La protagonista aparece en una mesa de comedor normal dando el pecho a dos bebés acompañada de dos grandes diamantes. No dude de que la autenticidad puede adoptar muchas formas en el mundo de la publicidad.

No todo tiene que pasar por reflejar fielmente al consumidor o que las marcas pierdan todo su sentido de la aspiración. Las marcas más auténticas son las que aprovechan las verdades emocionales de sus consumidores. Una tarea complicada pero a través de la que se pueden crear respuestas verdaderamente innovadoras con las que conectar con la audiencia.

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