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El problema de los anuncios que van a parar a los sitios web equivocados sin que nadie se percate

Marketing y PublicidadUna flecha señalando hacia el lado contrario del resto que aparecen en la imagen

Bob Hoffman reflexiona sobre el fraude publicitario

El problema de los anuncios que van a parar a los sitios web equivocados sin que nadie se percate

Ana Mora

Escrito por Ana Mora

Bob Hoffman reflexiona sobre el hecho de que, durante nueve meses, miles de millones de anuncios de marcas fueran a parar a las webs equivocadas.

«Llevo años diciendo que los anunciantes que gastan dinero en el ecosistema programática no tienen ni idea de dónde salen sus anuncios, a quién compran o qué reciben», asegura Bob Hoffman, cuyo alter ego es AdContrarian, en uno de sus últimos artículos. El profesional es conocido por ser crítico con el panorama publicitario y con todos sus agentes.

En este escrito pone de ejemplo una noticia que ha compartido The Wall Street Journal para respaldar su opinión acerca de lo «jodido y podrido que está el sistema del ecosistema programática». Según recoge el periódico, la empresa matriz de USA Today, Gannett, ha estado enviando miles de millones de anuncios a lugares equivocados durante nueve meses y nadie lo sabía, hasta ahora.

«Estoy dispuesto a aceptar la explicación de Gannett de que nada de esto fue intencionalmente fraudulento y que todo fue un error técnico», asegura Hoffman. A continuación, deja claro que considera que esto «es peor que un fraude» y que es una «mancha negra» para toda la industria de la publicidad online.

El profesional se plantea cómo puede ser que esos miles de millones de anuncios hayan estado apareciendo en lugares equivocados sin que las marcas o una empresa de detección de fraudes o de auditoría de medios se hayan percatado.

Bob Hoffman critica los procesos relacionados con la publicidad programática

«Esta debacle no fue solo para los descuentos de dentistas o los suplementos vitamínicos milagrosos, marcas principales como Nike, adidas, Ford, State Farm, Starbucks, Kia, Marriott, Capital One, Cruz Roja Americana y Spotify estaban involucradas», comenta. «Los anunciantes de la programática simplemente cogen el dinero, lo lanzan al aire y se creen cualquier tontería que les digan sobre dónde va a parar», añade.

Después, menciona al Dr. Augustine Fou, investigador y especialista en fraude. Coincide con el mismo y enumera una serie de dudas acerca de si funciona la tecnología de detección del fraude o no. Su enfado con la programática sigue tras esto, indicando que «es un pozo negro de proporciones monumentales».

Desde luego, lo que deja claro Hoffman en su escrito es que no está para nada de acuerdo con los procesos relacionados con la publicidad programática, como queda reflejado en las siguientes palabras:

«Cualquiera que pague por la protección contra el fraude o la verificación de los anuncios y se crea las patrañas que reciben de sus proveedores es un idiota. Cualquiera que lea las métricas y los informes que recibe de su agencia y piense que son fiables es un idiota. Cualquiera que escuche las afirmaciones de su gente de marketing es un idiota».

 

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