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BRUSELAS IMPONDRÁ UN NUEVO CERCO A LA PUBLICIDAD

La Comisión Europea pretende hacer realidad, aún sin fecha fija, una nueva regulación publicitaria. Su objetivo consiste en que los anuncios de automóviles dediquen al menos un 20% de su tiempo a advertir acerca de la cantidad de dióxido de carbono que emite cada modelo de coche. La propuesta no ha pasado desapercibida y las reacciones son variadas. Ecologistas y asociaciones de consumidores se muestran satisfechos con la iniciativa; la industria ha manifestado su rechazo; y los anunciantes consideran que se trata de un cerco a la publicidad y una amenaza a la autorregulación.

La decisión de Bruselas abre una vez más el debate sobre el modelo de regulación publicitario. Unos, consideran que el sector se encuentra ya tremendamente vigilado, mientras otros creen que no estaría de más ejercer un mayor control sobre los anuncios.

El sistema actual de regulación se rige no sólo por leyes, y códigos a los que la mayoría de empresas se adhieren de forma voluntaria, sino que también existe lo que se conoce como “autorregulación”. Es decir, que el propio sector se vigila. Para ello existe un organismo conocido como Autocontrol, que se encarga de supervisar los anuncios antes de que se difundan y de gestionar reclamaciones en un plazo máximo de 14 días. El año pasado, de 4.006 anuncios que llegaron a esta instancia, 259 fueron desaconsejados y se tramitaron 191 reclamaciones, según publica El País.

Otra forma de control es la ejercida por las asociaciones de consumidores, como la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) o Fuci, asociación que hace tan sólo dos meses publicó un informe sobre la letra pequeña de los anuncios, concluyendo que es casi imposible leer los textos por la rapidez con que aparecen en la pantalla en el 34% de los casos.

Una de las organizaciones que se ha mostrado a favor de la nueva regulación es Greenpeace. De hecho, su responsable de Transporte, Sara Pizzinato, la califica como “una buena medida informativa”. Con ella, la Unión Europea aspira a que en 2012 las emisiones de CO2 no pasen de 160 gramos por kilómetro.

Por su parte, Carlos Lema, catedrático de Derecho de la Publicidad de la Complutense y asesor jurídico de la Asociación de Anunciantes, es contrario a este tipo de acciones. “Si se pretende que sólo sea informativa, se cercena la expresión y la persuasión propias de la publicidad, declara para El País.

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