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Esta campaña francesa se sube a la pasarela del propósito y acaba dándose un

Marketing y PublicidadFotograma del spot "Be normal" de Celio

Polémica por la campaña "Be normal" de Celio

Esta campaña francesa se sube a la pasarela del propósito y acaba dándose un "porrazo"

El mensaje de normalidad que vertebra la última campaña de Celio está impregnado según las malas lenguas de los ecos de la extrema derecha.

«Be normal», la nueva campaña del firma francesa  de ropa masculina Celio, echa anclas a bote pronto en muy buenas intenciones. El retailer se aferra al regreso a la normalidad para rendir tributo a todos aquellos hombres que se precian de ser «normales» en su forma de vestir y buscan refugiarse en ropajes sencillos, cómodos y aptos para todos los públicos.

En el spot que constituye el eje central de lo último de Celio aparecen maniquíes ataviados con extravagantes «outfits» desfilando por una pasarela a la que se encarama de repente un hombre corriente y moliente gracias al cual el desfile se traslada a las calles (con varones tan normales como él como protagonistas).

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¿El problema? Que el mensaje de normalidad que vertebra la última campaña de Celio, rubricada por la prestigiosa agencia gala Buzzman, está impregnado según las malas lenguas de los ecos de la extrema derecha, una extrema derecha que el país vecino parece empeñada en atacar todo aquello que se salga de la norma y que ose destacar entre la multitud.

En la nueva campaña de Celio todos los hombres acaban fundiéndose en una masa homogénea donde no parece haber nota discordante alguna (tal y como le gusta a los grupos de extrema derecha).

Y no ayuda tampoco que por el spot desfilen inmigrantes, parejas homosexuales y discapacitados porque incluso las minorías prefieren cobijarse bajo la invisibilidad que les brinda la ropa de Celio.

Que en el anuncio el hombre «normal» que irrumpe en la pasarela no dude en dar a un codazo a uno de los modelos no contribuye tampoco a dulcificar el tono de una campaña que ha sido ya vilipendiada por algunos en el país galo. Con su belicosa actitud el protagonista parece cortar las alas a esos que él considera de alguna manera como unos «freaks» por atreverse a ser diferentes y destacar entre la multitud.

Ajeno al parecer a la circunstancia de que la «normalidad» como tal no existe, Celio se equivoca a todas luces a la hora de mostrar a los protagonistas de su última campaña como miembros de un ejército pavorosamente uniformizador.

 

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