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Entrenando el cerebro para ser más creativo

El cerebro, un músculo que puede (y debe) "hacer pesas" para ser más creativo

La creatividad no es un don al alcance de sólo unos pocos agraciados. El pensamiento creativo es en realidad huésped en el cerebro de todas las personas y puede ser convenientemente entrenado.

cerebroUna generación entera de personas creció creyendo que la creatividad había pasado lamentablemente de largo por ellas porque en el colegio no despuntaban en asignaturas como el arte. Hasta hace muy poco la definición estándar de "creatividad" era extraordinariamente restringida. Se suponía que o estábamos ungidos con el don de la creatividad o no lo estábamos (así de simple). Si no veníamos al mundo con un cerebro "creativo", estábamos condenados supuestamente a andar a la gresca con la creatividad.

La percepción general era que las “personas creativas” eran aquellas con ínfulas artísticas y particularmente buenas dibujando. Y que aquellas personas ajenas a las artes y consagradas a la lógica de las ciencias no albergaban en sus entrañas un ápice de creatividad.

Afortunadamente el tiempo acabó demostrando que la creatividad no estaba enclaustrada en los compartimentos estancos a los que algunos quisieron confinarla en nuestra más tierna infancia, explica Tara Swart en un artículo para Fast Company.

Cambiando algo tan fácil (y también difícil) como nuestra manera de pensar podemos liberar nuestra creatividad de la prisión en la que está “enjaulada” dentro de nuestro propio cerebro.

Desde principios de los años 90 la neurociencia, que antaño se empeñó en dividir a las personas en función de la actividad (mayor o menor) de su lado derecho e izquierdo del cerebro, está desarrollando un entendimiento mucho más completo y preciso de la manera en que la materia gris hospedada en nuestras cabezas hinca el diente al pensamiento creativo.

Y la clave para comprender el funcionamiento real del pensamiento creativo es la integración: la conexión a través de múltiples senderos de los dos hemisferios (derecho e izquierdo) del cerebro.

La conectividad, la clave para dar alas al pensamiento creativo

Un estudio liderado en 2014 por el profesor Roger Beaty en la Universidad Estatal de Pensilvania determinó que la conectividad cerebral (en tres niveles: la capacidad de la mente de vagar, el pensamiento de naturaleza centrada y la atención selectiva) estaba estrechamente emparentada con la generación de ideas. De acuerdo con este estudio, las personas pertrechadas de ideas más originales son dueñas también de una conectividad mucho más robusta en los tres niveles anteriormente enunciados.

De este informe se infiere que está completamente en nuestras manos poner en práctica nuestro pensamiento creativo porque la base sobre la que éste se apoya (la conectividad cerebral) es en realidad sumamente maleable.

Para convertir el pensamiento creativo en un hábito hay unos cuantos trucos que pueden convertirse en nuestros aliados, según Swart:

- Deje vagar su mente. Póngase a prueba a sí mismo alumbrando de manera simultánea toda una pléyade de ideas en torno a un tema o problema concreto. Es importante que en este tipo de ejercicio no se autocensure a sí mismo y no descarte antes de tiempo ideas aparentemente vacías de significado y “locas”.

- Reduzca las distracciones. Libere a su cerebro para concentrarse en lo que de verdad importa haciendo un mini “detox” digital u ordenando su espacio de trabajo. No bombardee a su cerebro con distracciones de naturaleza visual cuando está intentando concentrarse.

- Mejore su capacidad de atención selectiva practicando el “mindulness”. Un simple ejercicio diario de meditación puede ayudarle a retomar contacto con la realidad y adaptarse al momento presente.

- Lea una novela o vea una obra de teatro. Las actividades culturales como ir al teatro o leer libros de ficción pueden fortalecer las conexiones entre las dos mitades del cerebro (y dar alas, por ende, al pensamiento creativo):

Una persona creativa no es aquella que hace pasar continuamente por la guillotina la razón sino que tiene puentes entre lógica y creatividad. La creatividad no es un don inamovible con que se nace o no se nace sino que es cuestión de práctica y también de intención, concluye Swart.

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