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Los españoles ante la inflación: Sin renunciar ni a internet ni al coche

Lidia Fernández

Escrito por Lidia Fernández

La investigación realizada por The Cocktail revela cómo los españoles están reaccionando ante la inflación y sobre cómo las marcas deberían adecuar su mensaje a su contexto emocional.

La Ley de la Oferta y la Demanda dice que los precios se fijan en el punto en el que la oferta de un producto es igual a la cantidad de demanda del mismo. En el contexto actual, las repercusiones de la guerra de Rusia contra Ucrania están provocando una escalada en los precios de la energía y de la agricultura, lo que está causando un efecto dominó en el resto de los bienes.

Por eso, tal y como confirmó ayer el IPC (Índice de Precios al Consumo) del mes de mayo, la inflación en España está rozando los dos dígitos, situándose desde hace un par de meses en niveles que no se habían alcanzado en décadas. Esto se traduce a que los consumidores tengan que pagar más que hace unos meses por el mismo producto, o bien comprar menos cantidad para gastarse el mismo dinero.

Además del impacto económico que este incremento de los precios tiene en la economía doméstica, el impacto emocional en los consumidores también es acusado. Más de la mitad de los españoles (55%) se siente frustrada o enfadada ante este contexto inflacionario, según una investigación realizada por The Cocktail, consultora especializada en el diseño y ejecución de proyectos de transformación digital.

El objetivo de este análisis es conocer cómo se sienten los consumidores españoles y cómo esta situación está afectando a sus hábitos de consumo para darle información relevante a las marcas sobre cómo adecuar sus mensajes a este contexto emocional.

Baja esperanza ante la inflación

De acuerdo al informe, los españoles asumimos esta situación con resignación y con cierta rabia. “Existe la sensación generalizada de que lo que está pasando con la inflación es injusto con nosotros, de ahí que los encuestados manifiesten sentirse con ira”, argumenta Álvaro Marín, responsable de Behavioral Economics en The Cocktail. “Todo lo que nos toca el bolsillo provoca que nos enfademos”, añade.

De este modo, los españoles se muestran mayoritariamente preocupados (95%), ya que muy pocos aseguran sentirse confiados y esperanzados. No en vano, casi 6 de cada 10 (57%) de los encuestados está convencido de que la inflación española, lejos de tocar techo, seguirá teniendo una pendiente ascendente, por lo que a finales de este mismo año los precios podrían encarecerse hasta en un 15%.

Álvaro Marín advierte que las expectativas son negativas, lo cual resulta preocupante ya que estas son a veces «más importantes que la propia situación actual en su impacto en los hábitos de consumo”.

Gráfico por The Cocktail

No sin Internet y móvil

El 80% de los españoles asegura que tiene previsto dejar de consumir ante esta escalada de los precios, algo especialmente notorio en los productos, servicios y actividades más relacionados con el ocio y el bienestar que con las necesidades básicas.

Así, cuando se pregunta a los españoles qué productos y servicios dejarían de consumir ante esta escalada inflacionista, electrónica y arte serían las primeras renuncias, con más de un 70% y un 60% de probabilidad, respectivamente. En el otro extremo están las telecomunicaciones -menos del 20% renunciaría a su móvil y a internet-; los productos para bebés -sólo casi un 30% tomaría la difícil decisión de dejar de comprarlos y no serían productos imprescindibles- y el vehículo -algo más del 30% optaría por otro medio de transporte más económico-.

En cuanto a aquellas actividades a las que ya están dedicando menos presupuesto, viajar supera el 50%, seguido de ir a bares y restaurantes. En contraposición, lo que no se deja de hacer es atender a las mascotas: menos del 10% ha reducido su gasto en esta partida.

Entender el contexto emocional

Ante estos datos de la encuesta, los responsables de The Cocktail aseguran que las empresas, además de estar preparadas para estos momentos de incertidumbre, han de estarlo especialmente para lograr adecuar sus mensajes al contexto de los consumidores, especialmente al emocional.

“En un contexto de incertidumbre, de enfado y de preocupación, es probable que los consumidores reduzcan su consumo en ciertas categorías”, advierte el responsable de Behavioral Economics en The Cocktail. Por ello, las marcas tienen que ser conscientes de esto, y aquí encontramos dos posibilidades: Reducir su margen de beneficio o subir el precio. Pero además, aparte de esto «es importante que sean coherentes en sus comunicaciones y entender el contexto emocional de a quién se están dirigiendo», añade Marín.

 

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