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En la publicidad las decisiones seguras son en realidad las más peligrosas

El coste sideral de jugar sobre seguro a la hora de tomar decisiones en la publicidad

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

En la industria publicitaria quienes toman decisiones sobre seguro están abocados a pagar astronómicos costes. De ahí la necesidad de abrazar la agilidad en la toma de decisiones.

decisionesJugar sobre seguro a la hora de tomar decisiones (y más si tales decisiones están emparentadas con la publicidad) tiene un coste que alcanza a menudo cotas estratosféricas.

Siempre que en la industria publicitaria alguien se decanta por lo seguro y previsible (por haber sido utilizado previamente con éxito) hay un coste de términos de oportunidad. ¿Por qué? Porque siempre que se hace algo se toma también implícitamente la decisión de no hacer otra cosa (que quizás es más osada y rompedora).

Pero ¿por qué razón la publicidad, que debería a priori enarbolar la bandera de la innovación, insiste tan a menudo en no jugársela a la hora de tomar decisiones? Probablemente porque en un entorno dominado por los cambios los anunciantes y los publicitarios buscan cobijarse al abrigo de una pizca de certeza, explica Sue Unerman en un artículo para Campaign.

Y como consecuencia quienes se desenvuelven en el universo de la publicidad acaban tomando decisiones que echan en realidad raíces en el pasado (en lo que funcionaba en tiempos pretéritos pero no demasiado lejanos)

Al fin y al cabo, cuando una campaña publicitaria se desarrolla, es muy probable que las circunstancias del mercado sean radicalmente diferentes a las del momento en que ésta ve verdaderamente la luz.

La agilidad, un «must» a la hora de tomar decisiones (felizmente no seguras)

Por esta razón para evitar caer en la trampa de las decisiones seguras (pero inevitablemente imperfectas) los anunciantes y los publicitarios deben tomar decisiones de manera ágil y sin quitar ojo en ningún momento a los cambios.

Otra manera de regatear la perfidia inherente a las decisiones seguras es contemplar diferentes escenarios derivados del plan publicitario que tenemos entre manos: uno en el que las cosas vayan a mejor, otro en el que vayan a peor y otro en el que tomen derroteros absolutamente insospechados.

Se trata de evaluar las decisiones no en términos de lógica o de evidencias extraídas del pasado sino en términos de aquello que quien toma lo decisión (el anunciante o el publicitario) quiere realmente conseguir (o llegar a ser).

¿El objetivo? Tomar decisiones que partan de una meta ambiciosa que imagine un nuevo escenario y que tenga en cuenta lo que se necesita para recalar en tal escenario.

La agilidad, la iteración de la planificación y el pensamiento transformación son claves para echar a escobazos a las decisiones que juegan supuestamente sobre seguro y que no se atreven a explorar un futuro que no tendrá probablemente nada que ver con el presente más inmediato, concluye Unerman.

 

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