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Los spots del Govern de Cataluña y Netflix, la "nueva" publicidad

Cuando la publicidad dejó de vender productos y puso a la venta la vergüenza ajena

"Naciste con la capacidad de decidir, ¿renunciarás a ella?". "Sé fuerte. Vuelve Narcos". Estos dos mensajes se han convertido en noticia. El primero de ellos hace referencia al spot con el que el Govern de Cataluña anima a los catalanes a acudir al referéndum independentista fijado para el próximo 1 de octubre.

El segundo corresponde a la campaña para promocionar la tercera temporada de Narcos. La que puede presumir de ser una de las ficciones más populares de Netflix ha recurrido a una audaz estrategia jugando con el SMS que Mariano Rajoy envió a Luis Bárcenas cuando se destapó la enésima trama de corrupción política en nuestro país.

A priori parece que estas dos campañas no tienen nada en común. Nada más lejos de la realidad. Estamos ante una nueva forma de hacer publicidad. Se trata de dos acciones que han conseguido viralizarse rápidamente por distintos motivos. Vayamos por partes.

El anuncio del referéndum independentista

Unas vías de un tren acompañadas por el mensaje con el que abríamos este artículo (escrito en catalán, por supuesto): “Naciste con la capacidad de decidir, ¿renunciarás a ella?”. Tan solo 10 segundos de duración.

Un spot que ha sido emitido en TV3 y que finaliza con el logotipo de la Generalitat de Cataluña. Y hay que dejar claro que no hace referencia explícita al referéndum.

El anuncio no ha tardado en convertirse en blanco de las críticas por dos motivos. El primero de ellos es bastante obvio. Estamos hablando de una consulta que se encuentra fuera de la legalidad.

Motivo por el que la Fiscalía se encuentra estudiando una posible actuación penal ya que podría constituir un posible delito de desobediencia de las resoluciones del Tribunal Constitucional. Este ha prohibido cualquier tipo de actuación relacionada con la celebración de la consulta independentista.

El segundo de los motivos por el que el spot se ha convertido en diana de las críticas reside en el anuncio en sí mismo. Estamos ante otro desesperado intento del independentismo catalán por llamar la atención. Un claro acto de provocación.

Un spot que carece absolutamente de argumentario y esto es algo que han extendido a su propia estética. Todo un ejemplo de cómo una campaña que se realiza con un objetivo acaba consiguiendo lo contrario por algo tan simple como actuar contra todo sin pensar en las consecuencias.

La tercera temporada de Narcos

La pasada Navidad Netflix se decantó por un gigantesco cartel situado en la madrileña Puerta del Sol para promocionar Narcos. El eslogan era sencillo: “Oh, blanca Navidad”. La polémica estaba servida.

El Gobierno de Colombia solicitó a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena y a Netflix la retirada del anuncio por el “daño” que provocaba a la imagen de Colombia. Ahora, con motivo del estreno de la tercera temporada de Narcos Netflix ha vuelto a desatar la polémica.

En este caso su objetivo ha sido Mariano Rajoy y el SMS que envió al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas en 2013. La plataforma ha conseguido utilizar los continuos casos de corrupción que se destapan en el PP y señalar la alegría e impunidad con la que se suceden en el mismísimo centro de la capital.

El (¿nuevo?) papel de la publicidad

Estos dos anuncios nos muestran una nueva vertiente de la publicidad. Una disciplina cuyo objetivo primigenio pasa por generar un deseo o necesidad en los posibles consumidores para acabar vendiendo un determinado producto o servicio.

Un espíritu que también aparece en estos spots (el referéndum independentista y la tercera temporada de Narcos). Pero vamos un paso más allá. La publicidad se está metiendo de lleno en la actualidad y el devenir de los acontecimientos de nuestra sociedad sobre la base de la hilaridad.

Antonio Lucas resume a la perfección esta situación en un artículo publicado por el diario El Mundo: “en dos anuncios, en sólo dos anuncios, podemos quedar contorneados como nativos de algo muy raro, como generación mentida y como especie humillada. Menos mal que nos reímos”.

La publicidad en estos dos casos ataca directamente al poder de diferente forma. Netflix ironiza sobre la impunidad de la corrupción en el partido del presidente del Gobierno. El Govern (con mayor o menor acierto) continúa su lucha contra el Gobierno central, a pesar de saber que el camino iniciado con el referéndum no lleva a ninguna parte.

Puede que el mejor aprendizaje que podamos extraer de estas dos campañas es que la publicidad se ha convertido en nuestro mejor aliado a la hora de mostrar nuestra realidad. No desde un punto de vista social relacionado con la solidaridad como la tendencia que se ha implantado en la industria.

Más bien hablamos de una publicidad basada en la vergüenza ajena y que muestra algo que los españoles sabemos hacer bastante bien (a falta de otras opciones): reírnos de nosotros mismos.

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