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La publicidad online y el extremismo hacen (sin querer) buenas migas

Cuando la publicidad prende (algorítmicamente) la mecha del extremismo

extremismoEn una industria, la publicitaria, gobernada por los sacrosantos (pero imperfectos) algoritmos que empresas e instituciones de reconocido prestigio vean sus anuncios emplazados junto a contenido de carácter extremista es lamentablemente el pan nuestro de cada día en la red de redes.

Banners de la institución financiera alemana Postbank con un chat de yihadistas como (incómodo) vecino. Anuncios del fabricante de zapatos Buffalo en páginas de contenido yihadista. También en webs vinculadas al terrorismo yihadista es posible encontrar publicidad de la marca de gafas Fielmann y de la empresa óptica Zeis.

En webs de contenido claramente islamista se abre paso incluso publicidad del gobierno de Baviera (Alemania).

Y lo cierto es que no estamos ni mucho menos ante casos aislados. Tal y como demuestra una investigación emprendida recientemente por la televisión pública alemana ARD, la presencia de anuncios de grandes marcas e instituciones en webs de contenido extremista nada tiene en realidad de insólita.

En su investigación la ARD buscó (y encontró) publicidad de empresas e instituciones germanas en webs que llaman específicamente a la lucha contra los cristianos y los judíos, que instigan el asesinato de las personas homosexuales, que propagan la sharia y que difunden propaganda contra Occidente.

Cuando las compañías e instituciones son confrontadas con tan incómodos emplazamientos publicitarios, la reacción es idéntica en todos los casos. Ninguna dice tener conocimiento de que su publicidad llega a tales webs y todos los anunciantes afectados se muestran asombrados y deliberadamente escandalizados.

Desde la Cancillería de Bavaria, una de las instituciones puestas en la picota por el reportaje de la ARD, hablan de una situación “absolutamente inaceptable”.

La publicidad que aterriza en webs de contenido extremista es gestionada a través de la red publicitaria Google Display Network. Y todos los anunciantes afectados recalcan que no tuvieron jamás conocimiento de que sus anuncios llegaban a tales webs y que su influencia en los emplazamientos de la discordia fue nula en todos los casos.

Cuando los reporteros de la ARD muestran al diputado de la CDU y experto en nuevas tecnologías Thomas Jarzombek una anuncio de Postbank en una web de ideología yidahista, éste reacciona con estupor y dice estar convencido de que detrás de tan incómodo emplazamiento no está en modo alguno el anunciante sino alguna red publicitaria.

Cuando las redes publicitarias reciben el encargo por parte de empresas e instituciones de distribuir sus anuncios en la red de redes, echan mano de complicadísimos algoritmos (que son los que deciden en último término qué banners se hacen hueco en qué webs).

Si los banners reciben clics, se genera dinero (tanto si los clics tienen lugar en webs totalmente legales como en páginas de contenido altamente dudoso).

Bharat Dube, experto en seguridad online, tiene el convencimiento de que la publicidad online es utilizada profusamente como fuente de financiación por parte de los extremistas. “Hablamos de ingresos de entre 5.000 y 10.000 dólares al año. Aun así, las webs más grandes, que generan lógicamente más clics, pueden llegar a ganar varios millones de dólares anualmente”.

El mercado de la publicidad online tiene en Europa un valor de aproximadamente 50.000 millones de euros (y es ya más grande que la ya no tan poderosa industria publicitaria televisiva).

Julian King, comisario europeo de Seguridad, cree que, en vista de que el “brand safety” es vulnerado sistemáticamente en internet, las grandes redes de publicidad online deben tomar cartas en el asunto y hacer lo posible para garantizar entornos publicitarios seguros a los anunciantes.

Por su parte, en declaraciones a la ARD Google asegura que las directrices de su red publicitaria prohíben expresamente la difusión de publicidad en webs de contenido extremista. Y no comenta, de todos modos, los preocupantes casos (parece que no aislados) que la cadena muestra en su reportaje.

Quien sí parece haber tomado ya cartas en el asunto es el gobierno de Baviera, que se ha tomado la molestia de bloquear la web en la que se abrió paso publicidad suya (tal y como detectó en su investigación la ARD).

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