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Por qué la curiosidad es el arma secreta de los creativos

La curiosidad mató al gato, pero salvó la vida a los (preguntones) creativos

Aguijoneados por la curiosidad, esa que corre obligatoriamente por las venas de todas las personas creativas, los publicitarios pueden explorar nuevos y excitantes caminos (y romper moldes).

curiosidad¿Cuál es el arma secreta de quienes se desenvuelven profesionalmente en la arena de la creatividad? Esa arma secreta se llama curiosidad y va cargada con (mortíferas) balas.

Es la curiosidad la que lleva a los creativos a fisgonear (con arrobada delectación) todo cuanto tienen a su alrededor y a componer centenares de preguntas para desentrañar aquello que se abre paso en sus entrañas con la inestimable ayuda de los cinco sentidos.

Para un creativo adentrarse en un museo es, por ejemplo, una auténtica experiencia para los sentidos. Descifrar las motivaciones que hay agazapadas en las obras allí expuestas es un desafío que, convenientemente colgado del brazo de la curiosidad, hace salivar cual perro de Pavlov a los creativos.

A los creativos, rebosantes de curiosidad, les encanta plantar su simiente en ese terreno fértil que es y ha sido siempre la publicidad.

En la industria publicitaria los creativos hallan infinitas posibilidades y oportunidades de dar rienda suelta a su curiosidad, de amalgamar creatividad y tecnología y de alumbrar campañas capaces de hacer añicos las reglas del juego, explica Belinda Rowe en un artículo para Campaign.

Para nutrir las ideas que hay permanentemente revoloteando dentro de sus cabezas los publicitarios fijan su mirada en todo tipo de experiencias creativas, ya tomen la forma de exposiciones de arte, de “street art” o de escaparates.

La curiosidad innata de los publicitarios se deleita observando el puzle que integran piezas absolutamente diferentes (y hasta opuestas) entre sí.

Las nuevas ideas, aquellas emanadas de la curiosidad que corre por las venas de los publicitarios, son absolutamente críticas en la publicidad. Y a menudo las mejores campañas son aquellas que cobijan en su seno los insights adecuados, el mejor talento y las ideas rompedoras (y únicas).

La industria publicitaria está mutando de manera permanente y sus modelos operacionales son más fluidos que nunca.

Tener continuamente la mirada puesta en la innovación es no sólo recomendable sino obligatorio y la innovación emerge muy a menudo del fecundo vientre de la curiosidad, la misma curiosidad que lleva a los publicitarios a explorar el mundo en busca de cosas que cosquilleen su inspiración.

En el mundo que hay más allá de las agencias los publicitarios tienen no sólo la oportunidad de escapar (como todo hijo de vecino) del trabajo sino también de empaparse de nuevas ideas que, convenientemente metamorfoseadas, pueden formar parte después de las campañas en las que están involucrados en el plano puramente profesionalmente.

Albert Einstein dijo una vez que “lo importante es no dejar de hacerse preguntas” y que la curiosidad tiene su propia razón de existir. Y lo dijo con conocimiento de causa porque es la curiosidad la que alienta a los publicitarios a tomar nuevos e interesantes caminos y a tener una perspectiva eternamente fresca sobre la manera de conectar con la gente a través del contenido que ama, concluye Rowe.

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