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EL ESCAPARATISMO COMO PRINCIPAL CANAL PUBLICITARIO

Redacción

Escrito por Redacción

Nota de Prensa:

Teabla es una joven compañía española que ofrece soluciones integrales de telecomunicaciones tanto a particulares como a empresas y que, sin invertir en publicidad, ha facturado en el 2003 más de 57 millones de euros. La apuesta de Teabla por la comunicación publicitaria es muy importante, pero los canales elegidos no son los medios de masas, pues no se adaptan a sus necesidades. La apuesta de Teabla es clara: diseño de interiores y escaparatismo como principales canales publicitarios.
En este artículo, Pedro García Fradua, Director General de Operaciones y Marketing sostiene la importancia del escaparatismo como canal publicitario y enumera los requisitos que ha de cumplir un buen diseño.

Si el escaparatismo se ha consolidado como una disciplina profesional y las empresas han aumentado su inversión en el estudio y diseño de espacios comerciales, está claro que algo está pasando.

Tal vez se deba a que nos encontramos en un momento en el que dos empresas del mismo sector ofrecen productos iguales con unas condiciones casi idénticas y ello nos obliga a buscar nuevos valores diferenciales como campañas de fidelización, una clara apuesta por la calidad de servicio o el refuerzo de la imagen de los puntos de venta.

Frente a estos retos, compañías como Teabla, distribuidor vertical de productos y servicios de Telefónica Móviles, con una red de más de 65 puntos de venta y una fuerza de ventas de primer nivel orientada a empresas, han adoptado estrategias específicas.

En Teabla existe el convencimiento que la herramienta más potente de fidelización son las personas. Por ello se desarrollan planes de formación continuos, con el objetivo de potenciar y desarrollarlas habilidades de cada miembro de la organización.

La imagen del punto de venta contribuye crear un entorno agradable de trabajo y ayuda a comunicar nuestros valores diferenciales; calidad, transparencia, innovación, garantía. Nuestra experiencia nos dice que un buen diseño interior y de escaparates también asegura un número de contactos con clientes muy importante, por ello no cabe duda de que nos encontramos ante un valioso canal de comunicación hacia nuestros clientes internos y externos.

Hemos de romper la idea de que un escaparate tiene que mostrar los doscientos productos que existen dentro del punto de venta o que los cristales son tablones de anuncios de mil formas y lleno de números. Pensar que cuanto más muestro más vendo es un gran error y, si no, pensemos en un día cualquiera en que hemos salido a la calle sin ánimo de comprar nada en concreto. Vamos fijándonos en lo que exponen las tiendas, en un una cartelería atractiva pero, ¿nos hemos parado a leer cuatro carteles repletos de texto? ¿hemos dedicado dos minutos para poder identificar cada elemento de una masa de productos? Hacer lo que los americanos llaman window-shopping ha de ser algo relajado a la vez que divertido, que no requiera ningún esfuerzo, sobretodo si tenemos en cuenta que la mayoría de los escaparates que vemos lo hacemos de manera involuntaria cuando nos dirigimos a alguna parte.

Considero que la función de un escaparate ha de ser la cara de nuestro negocio, quiénes somos y qué hacemos. Los escaparates son literalmente una ventana a nuestro negocio, pues muestran lo que podemos ofrecer, pero también tienen que invitar al viandante a conocernos, a entrar en el punto de venta.

Para que un buen diseño de escaparatismo para un punto de venta genérico funcione considero que ha de cumplir una serie de pautas:

1. Debe existir un orden y un ritmo de lectura, que la disposición de los elementos nos transmita una mensaje, bien sea una escena, un concepto, una promoción, etc.
2. El mensaje que se transmita ha de ser único. Hemos de asegurarnos que sea comprendido, igual que un spot.
3. Renovarlo con una periodicidad determinada. En el sector textil esta periodicidad viene marcada en función de las nuevas temporadas y de las rebajas, pero los sectores que no cuentan con estos períodos han de renovar sus escaparates atendiendo a otros plazos. En el caso de Teabla, donde las telecomunicaciones tienen picos de actividad muy marcados en verano y Navidades, hemos recurrido a las estaciones del año.
4. Diseños coherentes a lo largo del tiempo y entre distintos puntos de venta. Esto no quiere decir que todos los diseños sean iguales, sino que es conveniente que exista un estilo más o menos definido que apoye nuestra imagen como única y estable.
5. Evitar disonancias con otros elementos decorativos y, sobretodo, con la cartelería. Este factor ha de ser tenido en cuenta sobretodo si la cartelería es parte del escaparate.
6. Jugar con el espectador. El escaparate no puede dejarnos impasible, tiene que hacernos pensar, ayudar al consumidor a imaginarse en esa situación, a valorar las ventajas que le estamos ofreciendo o incluso a fijarse en una combinación que a priori le resulte muy extraña.

Creo que las empresas, bien sean pymes o grandes compañías, deben cuidar esta vía de comunicación con sus clientes dedicándole los recursos necesarios. Con ello no me refiero solamente a destinar un importante presupuesto que nos permita comprar elementos caros o numerosos, sino a dedicarle tiempo, a recurrir a especialistas si es preciso… a valorar la importancia real que tiene como canal de comunicación publicitaria. Desconozco el número de personas que acude a un punto de venta después de haber visto u oído un anuncio, lo que sí sé es que si el escaparate, nuestra «cara», no es atractivo, condicionaremos negativamente al potencial cliente. De la importancia del diseño interior ya hablaremos otro día.

 

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