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EL SECTOR AUTOMOVILÍSTICO, MÁS PUBLICIDAD QUE COCHES

Estos días tiene lugar en Madrid el sexto Salón Internacional del Automóvil, en el que se puede ver mucho más que coches. El certamen ofrece este año 48 marcas y 184 empresas del sector, pero también múltiples azafatas, estrellas de las pasarelas, del baloncesto y del motor. Todos ellos presentes con el fin de asegurar la atracción de los visitantes, ya que al parecer el coche por sí solo a veces no es suficiente.

Un coche común y corriente ya no le basta al consumidor. Pensando en ello, algunas marcas han apostado por el diseño. El primer caso que se puede apreciar en el Salón es el del Hummer H3, diseñado por Custo, mientras que Jordi Labanda hizo lo suyo con el Nissan Micra C+C. Pero a veces esto no es suficiente, y la estandarización de las marcas generaron la aparición del ahora tan famoso tuning. Según datos de la Agrupación Profesional del Tuning, esta práctica mueve cerca de 1.000 millones de euros al año. “El cliente busca que su coche sea único”, afirma el presidente de la Agrupación, Luis Díaz. En el Salón se ha aprovechado también para el lanzamiento de nuevas marcas. Dodge, la filial de Daimler-Chrysler, ha presentado Calliber, el primer modelo de Europa. El próximo lanzamiento de la marca de los cuernos será Nitro. La asiática Ssangyoung eligió a Pau Gasol para apadrinar el nuevo Ssangyoung Rexton, la nueva generación del todo terreno que llega a España.

Innovación tras innovación en un sector que en Estados Unidos está a la baja, los fabricantes estadounidenses ya no saben qué hacer para que los ciudadanos sigan comprando coches. Miles de trabajadores han optado por andar y por el transporte público, además de que las compañías japonesas están arrasando con sus productos. Por ello, las marcas de automóviles americanas están lanzando campañas que apelan al patriotismo, su apuesta por recuperar a los consumidores.

Ford ha lanzado su lema “Red, White & Bold”, haciendo un guiño a la bandera americana y, por lo tanto, a la personalidad del pueblo americano. El último slogan de Chevrolet es “Una revolución americana”, trazando una línea divisoria entre lo que es americano y lo que viene de fuera. Las agrupaciones de sindicatos de las compañías americanas aseguran que éstas aportan más a la economía del país, pero según publica The Wall Street Journal, esto no es necesariamente cierto. El periódico pone el ejemplo con dos coches. El Ford Mustang está construido en un 65% en Norteamérica, mientras que el Toyota Sienna se ensambla en un 90% en Indiana con componentes nacionales. Por esta razón, el fabricante japonés ha lanzado una serie de anuncios publicitarios con los que pretende demostrar lo mucho que hace por la economía americana y así desvincularse de las desgracias financieras de GM y Ford.

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