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EL VÍDEO ANTIPUBLICIDAD DEFRAUDA A LOS ESPECTADORES

El novedoso servicio, llamado TiVo, que se lanzó en Estados Unidos como un arma anti-spots, ha terminado por recurrir a los anuncios, con el lógico descontento de todos sus abonados. Se trata de un sistema que permite a los usuarios grabar los programas de televisión en un disco duro para verlos después sin anuncios. El precio del servicio (10 dólares al mes más el hardware, que pueden ser más de 200 dólares), sin embargo, no ha bastado para hacer rentable la compañía.

La consecuencia es que TiVo ha tenido que bajarse del pedestal y recurrir a la publicidad con un concurso para sus televidentes. La indignación de éstos era de esperar cuando, además, la compañía les envió correos electrónicos y agregó una línea en el menú principal que aparece en pantalla para conseguir más participantes.

Esta renuncia supone un alivio para muchas agencias y anunciantes estadounidenses, ya que la audiencia de TiVo, aunque no muy numerosa, está concentrada principalmente en hogares con altos ingresos. Su meta es alcanzar lo que ellos llaman "darwinismo creativo", una evolución que acabaría con los anuncios integrando la publicidad en el patrocinio interactivo de programas.

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