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Dave Trott aplica la Pirámide de Maslow a la publicidad

Impacto, comunicación y persuasión: los 3 elementos de la "pirámide publicitaria" de Dave Trott

Berta Jiménez

Escrito por Berta Jiménez

Inspirándose en la Pirámide de Maslow, el escritor y creativo Dave Trott reflexiona en su última columna sobre las necesidades básicas de los anuncios publicitarios.

«El sentido común no está muy bien considerado; de hecho, se suele despreciar. El sentido común está pasado de moda, quién lo necesita cuando tenemos más tecnología de la que podemos seguir»: así comienza su columna el creativo inglés Dave Trott, conocido por sus mordaces críticas al mundo publicitario.

En la última de ellas, reflexiona sobre la idea del sentido común, del que dice que «se podría pensar que el sentido común es el fundamento básico de cualquier trabajo», así como de la política. Y en relación con ello, señala su opinión sobre cómo se cubren (o se deberían cubrir) las necesidades básicas de la vida.

Para esto, utiliza la Pirámide de Maslow como referencia. Como toda pirámide, «empieza por la base y se construye hacia arriba etapa por etapa«, afirma, a lo que añade que «no se puede empezar con la siguiente etapa hasta que la anterior se haya construido correctamente».

«La pirámide de Maslow es las distintas etapas necesarias para la vida humana. La primera etapa es la alimentación: nadie puede vivir sin comida. Cuando se tiene comida, se puede empezar con la siguiente etapa: la vivienda. Hay que tener estas dos etapas antes de poder pasar a la tercera: la seguridad«, explica.

De esta forma, cuando estas necesidades están cubiertas, los individuos pueden pasar a la «siguiente etapa», compuesta por aquellas «cosas que hacen la vida agradable», como las relaciones, la realización y, por último, la plenitud.

En este sentido, Dave Trott apela a la sensibilidad de los políticos quienes, a su juicio, deberían seguir este mismo camino y emular la Pirámide de Maslow en los diferentes Parlamentos del mundo. Un gráfico así obligaría, a su juicio, a todos los políticos a mantenerse en el camino y atender lo esencial.

«No empiecen a discutir sobre trivialidades hasta que todo el país esté alimentado o empiecen a discutir sobre política de partidos hasta que todos tengan un hogar. No empiecen a ganar puntos entre vosotros hasta que todo el mundo esté a salvo», reitera.

La Pirámide de Maslow en el sector publicitario

Pero esta idea no solo se puede aplicar a la política. «Traslademos esta idea a las agencias de publicidad«, propone Dave Trott. En lugar de basarse en necesidades imprescindibles, el primer nivel de la pirámide publicitaria sería el impacto: si nuestro anuncio es invisible, no tiene ninguna posibilidad de hacer nada.

El siguiente nivel, prosigue, sería la comunicación: si nadie entiende nuestro anuncio, ¿cómo puede funcionar? Por último, la pirámide acabaría con la persuasión.

Una vez expresada esta idea, Dave Trott explica que si no construimos el primer nivel (impacto), el resto del proceso no vale nada. «Cada uno de nosotros ve 1.000 mensajes publicitarios al día, el 89% no se percibe ni se recuerda. Así que tenemos 9 de cada 10 posibilidades de ser ignorados. Por eso el primer nivel es crucial», apunta.

Continuando con el símil de la Pirámide de Maslow, Trott termina: «A menos que construyamos los primeros niveles correctamente, asegurándonos de que todos tienen comida, refugio y seguridad, los otros niveles son irrelevantes, nuestro público no estará cerca».

La publicidad y el marketing son como la mayoría de los gobiernos, por lo que tienen que tratar de cambiar su visión para concentrarse en lo verdaderamente relevante y desdeñar las trivialidades.

 

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