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En el branding es más importante "hacer" que "ver"

La idea de hacer que las marcas fueran más allá del simple producto apareció en el siglo XX con la creación de los medios de comunicación de masas. Para poder hacer negocios a pesar de las grandes distancias, las empresas necesitaban una representación de sí mismas, no sólo de sus productos, que creaban a través de las únicas herramientas que tenían disponibles: palabras, sonidos e imágenes. Desde entonces las marcas se concibieron a través de las artes gráficas porque era la forma en que se difundían a través de los medios.

Se trataban de afirmaciones inmediatas y tangibles del comportamiento de los empleados y de los vendedores, además de copias idealizadas de las experiencias reales de los consumidores. Y por mucho que hoy, en 2011, se creen campañas de social media o cualquier otro contenido digital, el objetivo sigue siendo el mismo. Todavía se siguen viendo estos esfuerzos como aquello con lo que se comunican los consumidores y que está entre ellos y los vendedores.

Pero si se cierran los ojos, se olvidan esos aspectos gráficos de los que siempre se ha afirmado que dependen las conversaciones con los clientes. Además, lo cierto es que con la aparición de los mass media no aparecieron estas conversaciones y, ni siquiera los aspectos gráficos son el componente más importante o único de estas acciones. Por ello, Jonathan Salem Baskin, responsable de estrategia de marca global, asegura en AdAge que es necesario cerrar los ojos a esas entradas gráficas para ver cómo una marca puede comunicarse con los consumidores de forma diferente. De esta forma descubrirás algunas cosas interesantes:

Cambiará tu visión de internet: intenta describir tus contenidos de vídeo o un flashmob sin verlo literalmente y te darás cuenta de lo genérico que puede llegar a ser el contenido de entretenimiento. Para describir las conexiones que hay entre tu producto o servicio sin mostrar tu logo o tu eslogan hace falta un ejercicio verbal extra. Además, te darás cuenta de que internet es una colección de canales a través de los cuales puedes propagar tu branding a través de un intercambio de uno a uno en el que la gente participa entre sí y habla sobre tu marca. De esta forma serás capaz de darte cuenta de cuanta información útil, relevante o importante estás ofreciendo en estas conversaciones.

Verás de forma diferente los atributos funcionales de tu marca: más allá de las distinciones gráficas entre una marca y otra, verás que no es más necesario un nuevo producto que uno mejor ya existente. Por tanto, tienes que ofrecer a los consumidores contenidos significativos, siendo funcionalmente mejor utilizando todas las herramientas operacionales que tengas a tu disposición para definir los temas sobre los que se asentarán las conversaciones sobre tu marca.

Actuarás, en vez de hablar de la acción: describir acciones con los ojos cerrados es más fácil que hablar sobre ideas abstractas. Verás cómo empiezas a centrarte en comportamientos que evidencian lo que tú querías que pensaran o imaginaran, y podrás crear tu branding sobre distintas acciones en tiempo real, en lugar de simples imágenes y palabras. Cualquier imagen de marca se generará a raíz de estos comportamientos. De esta forma, tu marca será el resultado de la influencia de tus acciones en las decisiones de los consumidores y la satisfacción consiguiente, no en cómo las prometiste o las describiste.

 

Los seguidores de marcas en redes sociales son compradores más fielesAnteriorSigueinteSi la web de tu tienda no está completa, el cliente huye

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