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¿Es el momento de prohibir la publicidad de comida basura también en España?

girl with meterTras la reciente prohibición de México sobre la emisión de anuncios de comida basura en horario infantil, se plantea la cuestión, ¿qué ocurre en España?, ¿No hay nadie que regule qué se vende a los más pequeños, y sobre todo, cómo se vende?

En nuestro país, el 46% de los niños de entre 6 y 9 años tiene sobrepeso u obesidad, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Los menores españoles de entre 3 y 12 años son los segundos que más tiempo pasan frente a la televisión en toda Europa (por detrás de los italianos) con una media de 2 horas y 30 minutos, según el último informe de la consultora Eurodata TV Worldwide. El problema, es que durante este tiempo, la mayoría de los impactos publicitarios que reciben son de productos alimenticios. Y es que cada niño puede llegar a ver 54 anuncios en la televisión a lo largo del día, la mayoría de los cuales son de alimentos y bebidas altos en calorías y azúcares.

Según constataron diversos estudios realizados desde 2008 hasta 2012, publicados en el American Journal of Public Health, se calcula que el 20% de la publicidad emitida a lo largo del día por las diferentes cadenas es de comida o bebida, y se concentran en las horas que los más pequeños están sentados delante de la televisión. De 19 a 22 h entre semana y de 7 a 10 h los fines de semana. Además, los estudios constatan que el 71,2% de los productos alimentarios anunciados en horario infantil eran de un "un perfil nutricional bajo o muy bajo" y "poco recomendables para la dieta de los niños".

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a raíz de su informe Marketing de alimentos ricos en grasas, sal y azúcares para los niños, pretende limitar la venta y publicidad de alimentos que propicien la obesidad infantil y ya ha exigido a diversos Gobiernos que tomen cartas en el asunto. La OMS señala que cerca del 50% de los anuncios de comida en televisión, a los que los niños se exponen, promocionan productos ricos en grasas, azúcares y sal en países como España, Suecia y Reino Unido. Aunque la cifra se dispara en países europeos como Grecia e Italia (60%), Alemania (80%) y Bulgaria (90%).

Por su parte, la Academia Estadounidense de Pediatrí­a (AAP) también ha solicitado eliminar los anuncios de comida basura y comida rápida de los teléfonos móviles y otros medios de comunicación, además de prohibir a las compañías que fabrican esos productos que paguen para que éstos aparezcan en las pelí­culas. Y es que algunos pediatras, como el Dr. Victor Strasburger -miembro de la AAP- consideran que "estamos en medio de una epidemia de obesidad infantil".

Igualmente, un informe más reciente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED asegura que "la publicidad alimentaria promueve una cantidad relativamente limitada de productos, únicamente procesados, abundantemente altos en calorías y azúcar y pobres en nutrientes, lo que representa un riesgo significativo para la salud pública". Además, constata el uso "innecesario" que se hace de personajes de dibujos animados para captar la atención sin aportar ninguna información del producto o cómo "algunos anuncios apenas aluden a una sola característica racional y basan toda su estrategia en la emoción que decide asociarse a dicho producto".

El problema es que el pastel de la publicidad infantil es demasiado suculento para las televisiones, ya que sólo en Estados Unidos los anunciantes gastaron más de 2.000 millones de dólares en 2012. La OMS denuncia que, si bien los estados miembro de la Unión Europea han implantado restricciones en la publicidad de alcohol y tabaco en este área, muchos países no han establecido todavía límites en la publicidad alimentaria para los niños.

Sin embargo, en España, el único mecanismo regulador que existe es el Código de Autorregulación de la Publicidad de Alimentos que cuenta con 44 marcas adheridas y que en julio de este año firmaron junto a la ministra de Sanidad, Ana Mato, un acuerdo para "contribuir a la promoción de hábitos saludables y a la prevención de la obesidad en la población". Entre los firmantes se encuentran también las televisiones que se comprometen a que "todos los anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a menores o que se emitieran en las franjas de protección reforzada de la infancia, cumplieran con las normas establecidas el Código PAOS".

Mientras el Ministerio centra su esfuerzo en lograr compromisos por parte de anunciantes y de medios de comunicación, nutricionistas y pediatras continúan alertando del riesgo que conlleva este tipo de publicidad para el buen desarrollo del niño. Incluso presentan informes que constatan que hay niños de tres años son capaces de identificar antes el logotipo de una marca de comida rápida que de construir una oración compleja.

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