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La industria del papel es una de las más sostenibles en la actualidad

¿Es sostenible el buzoneo?

El uso eficiente de agua y materias primas, el reciclaje y la gestión forestal sostenible son disciplinas que hacen que la industria papelera es líder

Tradicionalmente, la industria del papel ha sido una de las más criticadas desde el punto de vista de la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Ante un formato publicitario que se basa en el soporte papel, es fácil oír críticas que mencionen entre otras cuestiones a la tala masiva de árboles para satisfacer las necesidades de la publicidad, un sector que no cuenta con buena prensa como punto de partida. Pues bien, a todas luces estamos ante una concepción completamente falsa, ya que, al contrario de lo que cabe imaginar, la industria de la celulosa y el papel es una de las más sostenibles que existen en la actualidad.

Para poder considerar sostenible a una industria o actividad económica deben darse una serie de condiciones relativas a renovabilidad de las fuentes, economía circular, bioindustria, etc. Cuando hablamos de la industria papelera y de la celulosa, podemos hablar de todas estas situaciones: desde la optimización del proceso para el uso eficiente de agua y materias primas hasta el reciclaje, pasando por la gestión forestal sostenible, disciplina en la que la industria papelera es líder indiscutible.

El reciclaje es sin duda uno de los pilares de la sostenibilidad, pero no es ni mucho menos el único. Una de las mejores medidas que podemos tomar en términos de sostenibilidad es la de reducir el uso. Atajando directamente los excesos en la producción evitaremos que el reciclado tenga que compensar las consecuencias de los mismos.

Por lo tanto, la respuesta es sin duda sí: el buzoneo es sostenible por sí mismo. ¿Es posible mejorarlo y que se trate de una actividad aún más sostenible? Por supuesto. A través de la aplicación de mejoras tecnológicas, compañías como Geobuzón han transformado un sector tradicional como el del buzoneo o publicidad directa en una disciplina inteligente.

En el caso del buzoneo, esta reducción en la producción se da en forma de optimización: las cantidades a imprimir y repartir en hogares y buzones han de ser adecuadas a la demanda y a las tasas de conversión publicitaria que la campaña va a conseguir. Sin embargo, no se trata de adivinación ni de aproximación, sino que, como decíamos, el buzoneo inteligente debe su existencia a la tecnología. A través de la aplicación de disciplinas como la inteligencia de negocio y de datos, podemos conocer en qué sectores o áreas de población el folleto o catálogo a entregar tendrá una respuesta positiva. De esta manera imprimiremos, transportaremos y entregaremos la cantidad óptima para el buen funcionamiento de la campaña.

La publicidad debe ser más eficiente que masiva, buscando el mayor rendimiento posible y el retorno de la inversión, sin centrarse demasiado en conseguir un número de impactos que jamás se convertirá en venta. La sostenibilidad ha pasado de ser un modo de vida a implicar todo un modelo económico con el que repensar cómo vivimos y hacemos uso de los recursos. Por todo esto, la publicidad inteligente ha de ser publicidad sostenible.

Nota de prensa

 

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