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Este enorme y florido cerebro le hará contemplar la adicción de otro modo

Este gigantesco cerebro floral de McCann trata de desestigmatizar las adicciones

La agencia McCann Health ha creado un colosal cerebro confeccionado con 9.000 claveles para dejar claro que la adicción a los opiáceos es una enfermedad con todas las de la ley y no una debilidad moral.

adiccionesAunque a menudo se le endosa la etiqueta de debilidad moral, lo cierto es que la adicción es una enfermedad que dirige sus furiosísimos ataques contra el cerebro. Y para dejar claro que la adicción es efectivamente una dolencia y no una mera veleidad moral la agencia McCann Health ha alumbrado una curiosa (y muy florida) campaña para la ONG Shatterproof.

El eje central de la campaña, emplazada en el Bryant Park de Nueva York, es un hermoso y gigantesco cerebro floral confeccionado con la friolera de 9.000 claveles rosas. Y a esos claveles se han ido añadiendo poco a poco cientos de amapolas de papel de color negro que son una suerte de metáfora de los cambios que los opiáceos, tan felizmente conchabados con las adicciones, provocan en la química del cerebro.

Aun así, y para dar cuenta de que a las adicciones se les puede efectivamente poner coto, a quienes que han tenido oportunidad de visitar la sorprendente instalación de McCann Health y Shatterproof se les ha solicitado que retiren una a una las amapolas. Y es que una vez contenida la adicción, el cerebro tiene la habilidad de recuperarse de esta enfermedad.

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“Esta campaña tiene el poder no sólo de cambiar la manera en que piensa la gente sobre la adicción a los opiáceos sino también de salvar vidas”, explica June Laffey, directora creativa de McCann Health Nueva York.

“La adicción a los opiáceos no es una debilidad. Es una enfermedad que modifica el cerebro. Hay datos científicos que lo demuestran”, subraya Laffey, que aboga por erradicar el estigma que la adicción a los opiáceos tiene habitualmente enredada en torno al pescuezo. “Cuanto más reduzcamos el estigma, más personas buscarán tratamiento y más vidas podrán salvarse”, dice.

“Los opiáceos tienen un fuerte impacto en la máquina humana más compleja: el cerebro”, explica la experta en adicciones Lipi Roy. “Desafortunadamente el estigma en torno a la adicción a los opiáceos constituye una barrera de primer orden para afrontar el tratamiento de esta enfermedad”, apostilla.

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