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Este spot demuestra que a las musas de la inspiración les da a veces por duplicarse

Hace sólo unos días un anuncio noruego con una fiambrera como protagonista copaba titulares en la arena de la publicidad por su magistral uso de las emociones, las mismas que tantísimo encandilan a las papilas gustativas (publicitarias) del consumidor.

Aquel spot, firmado por Leo Burnett Oslo, ha conseguido convertirse en un auténtico fenómeno viral dentro y fuera de su país natal. Y la sencilla pero dolorosa idea que lo vertebra (la de un niño que acude al colegio con la fiambrera vacía) es también, casualidades de la vida, el “leit motiv” de otro spot estrenado sólo unos días después en Alemania.

El anuncio, firmado por la agencia alemana Jung von Matt, narra la historia de un niño cuya fiambrera está siempre vacía porque prefiere ceder su contenido a una amiga sin recursos económicos. En el spot noruego el protagonista, también un niño, llevaba siempre la fiambrera vacía a la escuela, pero no por generosidad, como sucede en el anuncio alemán, sino porque no le quedaba otro remedio (es, de hecho, él quien recibe gestos de altruismo por parte de los demás).

Aunque la similitud entre ambos spots resulta chocante, lo cierto que hablar de un “copycat” no tendría demasiado sentido, puesto que el anuncio alemán fue presentado al anunciante, la ONG Aldeas Infantiles SOS (SOS-Kinderdorf en Alemania), en el verano del año pasado.

El spot de Jung von Matt, que no por similar es menos emotivo que su “clon” noruego, lleva la firma de la productora Fox Devil y la directora Liz Murphy.

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