líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Esta campaña aparentemente tan estilosa lucha contra el tráfico sexual

En estos anuncios tan "cool" hay una siniestra vuelta de tuerca y no es la ropa lo que está en venta

La ONG Covenant House y la agencia Taxi han lanzado una campaña que, barnizada con una gruesa pátina de estilo, parece vender prendas de ropa (cuando en realidad quienes están a la venta son las modelos).

trafico sexual Convenant HouseHace solo unos días cinco mujeres jóvenes se colocaron a modo de maniquíes sobre una escaparate de una concurrida calle comercial de Toronto (Canadá). A bote pronto parecían modelos corrientes y molientes.

Sobre los cristales del escaparate tomado por estas cinco mujeres había diferentes nombres sobreimpresos y todo hacía sugerir que las palabras hacían referencia a los «outfits» que lucían las modelos: «The Ellie», «The Amara», «The Samantha», «The Maya» y «The Michaela».

Sin embargo, una vez los transeúntes se aproximaban a tan singulares modelos, se topaban de bruces con este mensaje (dejando claro que la presencia de las féminas en el escaparate nada tenía que ver en realidad con el mundo de la moda): «To sex traffickers, girls are just products» (Para los traficantes sexuales las chicas son solo productos).

Alumbrada por la ONG Covenant House y la agencia Taxi, la campaña quiere arrojar luz sobre una triste realidad que pasa a menudo inadvertida: que miles de seres humanos (fundamentalmente mujeres y chicas adolescentes) están literalmente a la venta y son simplemente números en un inventario.

Con la iniciativa Covenant House y Taxi tratan de advertir a las féminas más jóvenes sobre los peligros emanados del tráfico sexual ilícito, una industria que genera anualmente unos ingresos de 1.000 millones de dólares en Canadá.

Haciendo suyo el «insight» de la que las adolescentes no leen demasiado las noticias y prefieren entregarse a los placeres de las compras online, Covenant House y Taxi se sacaron de la chistera «Shoppable Girls», una firma de ropa ficticia que recaló en forma de llamativos anuncios en Instagram y Snapchat (el hábitat natural de las chicas más jóvenes).

Al hacer clic sobre los anuncios (visibles mediante técnicas de geotargeting en centros comerciales, escuelas y otros lugares frecuentados por traficantes sexuales) el usuario es redirigido a una web donde se le advierte que muy a menudo las personas, en particular las más jóvenes, son contempladas como poco más que mercancías.

La web ofrece información para que las chicas puedan protegerse a sí mismas y a sus amigas y procura además cobijo a historias sobre víctimas del tráfico sexual que consiguieron eventualmente zafarse de sus garras.

«Hay un gran malentendido sobre el tráfico sexual. Mucha gente cree que este tipo de delito no tiene lugar en Canadá. Y lo cierto es el 93% de las víctimas de trata de blancas en Canadá son canadienses«, explica Julie Neubauer, program manager de Convenant House. «El tráfico sexual está sucediendo en el seno de nuestras comunidades y afecta a nuestros hijos sin que seamos conscientes siquiera de lo que ocurre», subraya.

 

¿De dónde brota el amor del consumidor a las marcas?AnteriorSigueinteEl e-commerce, un lobo feroz que no se zampará (del todo) al tradicional comercio offline

Noticias recomendadas