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Flex y Sra. Rushmore apuestan por Alberto Contador en una campaña pese a su sanción por supuesto dopaje

Patrocinar a un personaje público después de haber protagonizado algún tipo de escándalo no es recomendable para ninguna marca. Menos aún si ese personaje es un deportista internacional recientemente acusado y sancionado por dopaje. Aun así, y haciendo caso omiso a lo que parecería una obviedad en la industria publicitaria, Flex y Sra. Rushmore apostaron por Alberto Contador para su última campaña.

En septiembre de 2010 se lanzó a la luz la presencia de clembuterol, una sustancia broncodilatadora prohibida por la Unión Ciclista Internacional y la Agencia Mundial Antidopaje, en una muestra de orina del ciclista. Una concentración mínima pero que finalmente resultó en una sanción de dos años y la retirada del título del Tour de Francia en 2010 y todos sus resultados posteriores en febrero de este año. Una decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) que sorprendió e indignó a la prensa de nuestro país y a los firmes seguidores del ciclista pero que en el extranjero también sirvió para dar pie a otras informaciones, y también polémicas, como el caso de los guiñoles franceses, en el que se acusaba de dopaje a los deportistas de élite españoles.

Pero el apoyo popular a Contador nunca ha decaído. A pesar de la condena, la inmensa mayoría de los españoles seguía al lado del ciclista de Saxo Bank. Por eso, frente a otros casos en los que las marcas han preferido evitar todo tipo de asociación de este estilo, para Flex, la presencia de Contador en su campaña no sólo no era negativa, sino que se convertía en el motor perfecto dar la vuelta al concepto de los colchones: ya no se trata sólo de dormir, sino de “empujarte a ponerte en pie, empujarte a salir de la cama”, como asegura Contador en el spot.

Si pensaban que me iba a quedar en la cama es porque no me conocen”, afirma el ciclista. Y es que más allá del spot, la marca preparó a Contador para correr “la etapa reina del Tour que me han quitado”, la subida al Tourmalet el pasado 16 de mayo. Durante la carrera, un coche escoba iba reproduciendo los mensajes de ánimo de sus seguidores a través de unos altavoces.

Una campaña que, conveniente o no, seguro que no ha dejado ni a seguidores ni a detractores indiferentes.

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