Publicidad

“We Believe: The Best Men Can be”, la campaña de Gillette que lucha contra el acoso

Gillette abre el necesario debate sobre la equivocada idea de masculinidad

La última campaña de Gillette en la que se muestran dos tipos de hombre se ha situado en el centro de la polémica. ¿Por qué se han ofendido tanto? El problema reside en que a muchos no les gusta verse tan fielmente reflejados.

gilletteEl movimiento "Me Too" no sólo está reformulando los roles femeninos. Los masculinos también están cambiando. Y esto se aprecia de forma notoria en la publicidad.

Consciente de que la publicidad ha proyectado de forma tradicional una imagen tóxica de los hombres, Gillette quiere romper este cliché.

Y lo hace a través de su nueva campaña “We Believe: The Best Men Can Be”, con la que pretende retratar otras formas de masculinidad luchando contra el acoso.

Si no visualiza correctamente el vídeo embedded, haga clic aquí.

Desde su lanzamiento el pasado 14 de enero la campaña ha generado críticas y aplausos a partes iguales. El motivo reside en la representación de los dos tipos de hombres que se presentan en la campaña.

Hablamos de hombres "buenos" y "malos". Cierto es que ambos están representados atendiendo a clichés y llevados al extremo en algunas características y situaciones. Pero esto no quiere decir que no se corresponda con la realidad.

Muchos de los comentarios que el vídeo ha generado en YouTube y las redes sociales van contra la marca. Afirman sentirse ofendidos por la representación que del género se hace. El problema reside en el hecho de que ese no es el objetivo.

Gillette no está criticando a sus consumidores. La marca quiere que los hombres se identifiquen con los que aparecen defendiendo a las mujeres, los que luchan contra el acoso o los que defienden a las víctimas del bullying.

Tal y como señalan en ICON, el anuncio suma 10 millones de visitas en YouTube. Ha generado más de 608.000 “no me gusta” frente a los 235.000 “me gusta”. Estamos ante un supuesto 75% de la audiencia de la campaña que se ha sentido ofendida. Y esto es porque se sienten identificados con el grupo de los hombres definidos como malos.

Basta con echar un vistazo a los comentarios para ser consciente. El resumen de estos viene a ser básicamente que se ha producido un ataque a la masculinidad. Ese concepto tan en boga asentado sobre la máxima de que un hombre tiene que ser un hombre.

Pero, ¿qué es un hombre?

Desgraciadamente estos dos términos se siguen asociando fuertemente con el papel representado en la campaña y contra el que todos debemos luchar. No, eso no es ser un hombre como tampoco Gillette está atacando a la masculinidad de sus consumidores. Y los que así lo sientan tienen un problema.

Lo que Gillette ha hecho es poner a los hombres frente al espejo. A todos. Ha ofrecido las dos perspectivas desde las que pueden ser contemplados como género y ese es el valor aspiracional de la acción publicitaria.

Al fin y al cabo, a la industria se le llena la boca a la hora de hablar de igualdad y una necesidad de reformulación de la representación de los roles masculino y femenino.

Lo que debería hacerse es aplaudir el viraje en el rumbo de una marca que cuenta con un 50% de cuota de su mercado y que está valorada en 15.000 millones de euros.

Sus anteriores campañas siempre han mostrado hombres atractivos y empoderados. Y este es un concepto que hasta Gillette sabe que no tiene cabida en la nueva publicidad.

Al hombre le cuesta mirarse en su espejo

El problema con esta campaña no es que se ataque a la masculinidad. El verdadero problema es que se han puesto las dos vertientes de la masculinidad frente al espejo del consumidor. Y la imagen que nos ha devuelto no ha gustado a muchos.

Un proceso por el que la mujer ya ha pasado en términos publicitarios. El mejor ejemplo encontramos en las acertadas campañas de Dove. Se trata de mostrar la realidad. Al fin y al cabo, la publicidad es un poderoso instrumento para generar cambios sociales.

El error es pensar que los anuncios destinados a hombres que hemos visto hasta ahora hablaban de masculinidad. No. Lo estaban haciendo de esa arcaica y estereotipada virilidad.

Gillette sólo quiere recordarnos que la masculinidad no está asociada con la imagen anquilosada del “macho”. Si hubiese más hombres como los definidos por el anuncio como “buenos”, es posible que no hiciese falta que la publicidad, los medios, el arte o el cine continuasen reforzando esa fotografía del “macho alfa de la manada”.

Te recomendamos

FOA

Youtube

A3media

México

Compartir