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Igualdad de género

Ha llegado el momento de que las marcas dejen de pensar y luchen por la igualdad de género

La última campaña de Gillette ha dejado claro que, si realmente se está luchando por la igualdad de género, las marcas tienen que implicarse.

metooLa industria del marketing debería pararse a reflexionar sobre cómo están cambiando las conversaciones en tiempo real. Especialmente en las redes sociales y ante el imparable avance de movimientos como #MeToo.

Un gran ejemplo de esto lo encontramos en la última campaña de Gillette. Una acción publicitaria cuyo objetivo pasaba por mostrar la nueva masculinidad. Un trabajo que ha despertado tantos aplausos como críticas.

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Este es el resultado de un proceso del que todos hemos sido partícipes sin apenas darnos cuenta y que se ha dividido en varias fases. La primera de ellas estuvo encabezada por todas aquellas personas que dieron el primer paso contra las injusticias y defendieron las causas por las que antes pocos abrían siquiera la boca.

A estos les sucedió una segunda fase impregnada de solidaridad y reconocimiento a través de una experiencia colectiva posibilitada por las redes sociales. La fase en la que nos encontramos ahora es centra en la alineación de todas esas voces para forjar alianzas estratégicas.

Ese es el campo de batalla al que fue lanzada la campaña de Gillette. Una arena que ha demostrado que muchas de esas voces no estaban preparadas para el combate de forma individual. Pero han conseguido hacer oír su mensaje en defensa de la igualdad entre hombres y mujeres mediante las alianzas.

La lucha por la igualdad de género únicamente puede ganarse gracias a la fuerza de las distintas alianzas que van formándose batalla a batalla. Por eso la campaña de Gillette ha sido tan brillante en este sentido.

Se ha posicionado de forma clara sobre un tema que creía necesario pronunciarse. Y todo aún sabiendo que su campaña no iba a gustar a parte de su público objetivo. Las marcas deberían tomar ejemplo ya que el tiempo de pensar y reflexionar ha terminado.

Es el momento de que tomen partido por las causas en las que creen y luchen junto a las sociedades en las que operan. La única forma de romper lo que no nos gusta es combatirlo de forma conjunta. Además, recuerde que los nuevos consumidores cada vez son más exigentes con las marcas en materia de transparencia e implicación social.

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