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El primer cartel de publicidad de España: cómo Matías López abrió camino en el marketing oral

Marketing y PublicidadPrimer cartel de Chocolates Matías López

La historia de Chocolates Matías López

El primer cartel de publicidad de España: cómo Matías López abrió camino en el marketing oral

Ana Mora

Escrito por Ana Mora

Esta es la curiosa historia de Chocolates Matías López, marca precursora del marketing oral y del primer cartel publicitario español.

En 1851, Matías López y López fundó la empresa que hoy se conoce como Chocolates Matías López. Sin saberlo, se acabó convirtiendo en una de las primeras personas que hizo uso del marketing oral en España para expandir el negocio y darse a conocer, hasta el punto de que, en 1874, compró una fábrica en El Escorial de Abajo para producir en grandes cantidades su chocolate.

«Era un visionario y un adelantado a su época», asegura de su tatarabuelo a MarketingDirecto.com Manuel De Cendra, actual CEO de la marca. Esta lanzó el que está considerado como el primer cartel comercial español, llamado «Los gordos y los flacos».

«En 1871 crea el primer cartel publicitario de España. Comprende que hay un 64% de población analfabeta y entonces no puede dirigirse a ellos con un cartel que tenga letras, porque no lo van a poder leer», explica De Cendra.

Del mismo hubo dos versiones. La primera de ellas mostraba dos dibujos de la misma pareja, correspondientes al antes y al después de tomar los chocolates Matías López, y obra de Francisco Ortego. «Este hombre era extraordinariamente irónico y crea dos parejas muy desgarradas, satíricas y críticas, porque pone a los flacos como la gente que no tenía para comprar, y a la gente que sí tenía dinero, los pone gordos», continúa señalando.

Sin embargo, el resultado no acaba de convencer, por lo que, en 1875, añade una tercera pareja. «El autor se niega a firmar el segundo porque dice que no es el suyo. Era tan crítico que tuvo que escapar a París porque se metía mucho con Isabel II y estuvo en la cárcel varias veces», apunta.

Tal y como explica De Cendra, una de las principales características del cartel es que el producto que se está anunciando no aparece. «El éxito de ese cartel está en que, como solamente se fija uno en las figuras, hace que la persona se sienta sujeta de ese mensaje, de ese cartel. Es como si se identificara extraordinariamente con el cartel, de ahí viene la pervivencia del mismo, que se crea en 1875, y yo lo estoy utilizando», declara.

Tabletas Chocolates Matías López

La recuperación de la firma Chocolates Matías López

Manuel de Cendra fue quien recuperó la firma, ya que, en 1964, la instalación cerró por problemas económicos. No sería hasta 1996 cuando se plantó la semilla de volver a recuperarla en la cabeza de Manuel. Sucedió a raíz de una exposición sobre Matías López que hicieron en el Ayuntamiento de la Villa de El Escorial, a raíz del libro del cronista oficial del lugar, ‘Cuando El Escorial olía a chocolate’.

«Lo leo y me enamoro de la figura del personaje. Comprendo que es un hombre excepcional», afirma De Cendra. En ese momento, se propuso tres metas. La primera de ellas consistía en «recuperar históricamente la figura de este hombre«.

La segunda, «demostrar que en España se podía hacer un chocolate tan bueno o mejor que en Europa». La tercera, «demostrar que España podía hacer lo mismo que otros países en investigación, desarrollo e innovación». «Creo que he logrado hacer las tres cosas», apunta.

Fábrica de Chocolates Matías López

La diferenciación de la marca

Manuel De Cendra remarca que uno de los aspectos en los que de diferencia la marca es, precisamente, desde el mismo producto, el chocolate. «Tienen tres milímetros y medio de espesor, para que se funda en la boca sin masticar«, dice.

Por otro lado, el envase también es una de las peculiaridades. «Si se fija, todo el packaging que hay ahora es vertical para que ocupe menos espacio en los lineales. Yo, aprovechando la figura del logotipo, que es horizontal, lo hago en horizontal. Es un poco lo que le da la personalidad. No digo que sea mejor ni peor que ninguno, pero es un chocolate personal y excepcionalmente bueno», destaca.

Asimismo, cada onza lleva grabado en bajorrelieve una de las tres parejas. «Cada estuche, cada envase, lleva el número de la edición, el número de tabletas de la edición y el número de la tableta de esa edición. Podrán tener el mismo número, pero no de la misma edición, por lo que son únicas. Hay gente que las guarda como coleccionismo», añade.     

Actualmente, se vende a través de la página web, en tiendas y por encargo telefónico. «No vendo en grandes cadenas, ni en El Corte Inglés, me niego«, incide.

De Cendra asegura que avanza sin ningún tipo de prisa y desde la calma. «Siempre cuento que mi tatarabuelo, que empezó en 1851, hasta 1875 no crea la gran fábrica con más de 500 trabajadores en El Escorial, es decir, tardó 24 años. Yo llevo 10, pues todavía me quedan 14 años para crecer. No tengo prisa, con lo cual no tropezaré nunca. No tengo créditos bancarios, ni hipotecarios. Todo lo que se gana se reinvierte, al más puro estilo antiguo», concluye.

Matías López, el fundador
Matías López, el fundador

 

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