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Ni influencers, ni contenido: el futuro de la publicidad es el consumidor

Ni influencers, ni contenido: el futuro de la publicidad es el consumidorA pesar de que han sido muchos y muy intensos los debates sobre el rumbo de la publicidad, lo cierto es que todavía queda mucho camino por recorrer hasta alcanzar la estabilidad en la industria.

El proceso de cambio en el que está inmerso el sector ha provocado serias dudas sobre qué futuro le depara a la publicidad.

Ad blockers, branded content, transparencia, influencers o la tendencia hacia el consumer centric son solo algunos de los temas de los que más se ha hablado y, sobre los que Javier Regueira, a raíz de un suplemento del diario El Mundo, ha querido reflexionar en su blog “No content, No brand”.

Hace de esta manera, un repaso por las preocupaciones más latentes del panorama marketero y realiza un llamamiento a sus “colegas” para apostar por más ética y menos hipocresía.

¿Por qué? Pues porque aunque muchos claman la necesidad de ofrecer al consumidor una experiencia agradable, entretenida e integrada, son pocos todavía los que lo hacen, algo que Regueira denomina como “una falta de visión preocupante” que lleva a ignorar “a quien de verdad importa en este juego de la comunicación: quien la recibe”.

Y en esta oleada de hipocresía también incluye a aquellos que aseguran la inexistencia de barreras entre contenido y publicidad, una premisa errada para Regueira que matiza que un spot impacta mientras que un contenido entretiene.

“Si el futuro de la publicidad en un entorno digital, transparente y de perfecta competencia es encubrir o camuflar la marca, estaremos muertos en pocos años. Quien está pensando en camuflar un mensaje comercial para llegar antes hasta él (usuario), no sabe de qué va la película”, asegura Regueira.

Pero no solo basta con que la publicidad sea honesta para sobrevivir en el futuro sino que es requisito imprescindible que sea también creíble pues, de lo contrario, “estamos tirando la inversión a la basura”.

Y precisamente buscado esa credibilidad muchas marcas se han apuntado ya a la fiebre influencer, un fenómeno que ha dado lugar a una nueva forma de comunicación comercial basada en la cercanía y la prescripción pero que parece comienza a mostrar signos de agotamiento.

Una de las razones es que comienza a perder credibilidad por la sobreexplotación de este tipo de publicidad.

Así lo destaca Regueira en su blog en el que, poniendo de ejemplo a Paula Echevarría, asegura: “el fundamento del boca a boca es la neutralidad de quien recomienda. Si yo considero que ella es una mercenaria a sueldo que cada semana me vende una cosa distinta, automáticamente dejo de creerla”.

Y si los ad blockers fueron en su día motivo de disgusto para los marketeros, ahora, aunque no ha dejado de serlo y más cuando su uso entre los más jóvenes no deja de aumentar, sí comienza a verse este fenómeno como un impulsor de cambio.

También Regueira defiende esta postura alegando que los bloqueadores de publicidad, lejos de suponer un problema son un aliciente para que la industria se ponga las pilas de una vez por todas y comience a “producir publicidad que (los usuarios) sí estén dispuestos a ver (es más, que ansíen ver) en lugar de publicidad que solo quieren eliminar”.

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